
No todo es tan bonito como parece. En numerosas ocasiones ya os hemos comentado que hay muchas empresas que intentan dar una imagen que en realidad está muy distorsionada y alejada de la realidad. Ikea es una de esas empresas.
La compañía minorista sueca, una de las principales multinacionales europeas, no tiene ningún respeto por el medio ambiente. Es muy fácil alardear de ello poniendo letreros y colgándose medallas, pero lo cierto es que los procedimientos que utilizan para obtener materia prima son de lo más perjudiciales.
Precisamente eso es lo que sucede con las velas que venden. Estas están hechas a base de aceite de palma, una materia muy barata que procede de los países tropicales. Lo peor de todo es que para extraerla hay que cortar árboles de selvas, con la consiguiente deforestación que implica.
Ikea ha reconocido esa práctica tan poco deseable para nuestro medio ambiente. Sin embargo, siguen produciendo 32.000 toneladas de aceite de palma cada año. ¿Alguien será capaz de pararles los pies?
![]() ![]() ![]() ![]() |


























































5 comentarios
18 febrero 2010
El aceite de palma o mejor dicho, el abuso en sus formas y cantidades de producción ha conducido a dos tragedias: una ecológica, mencionada en el artículo y otra humana. A los interesados en ésta última les recomiendo informase sobre el caso colombiano.
Somos nosotros mismos los consumidores, en nuestras manos está el poder de decisión: usémoslo con responsabilidad.
19 febrero 2010
¿Cómo creeis que se produce parte del biodiesel y bioetanol que están metiéndosnos por todas partes para luchar contra el cambio climático y salvar el planeta?
Biodiesel=deforestación=extinción de especies
Biodiesel=consumo excesivo de agua, fertilizantes y pesticidas
¿qué es más peligroso para muchas especies, el supuesto cambio climático o la destrucción de su hábitat para luchar contra él?
¿y nos precupan las velas de IKEA?
No lo entiendo
22 febrero 2010
@Crispulo:
Hola,
tienes razón, el biodiesel y el bioetanol no son la panacea ecológica y conducen a efectos colaterales, como bien lo mencionas.
También es cierto que se trata del mismo problema. El biodiesel y las velas de Ikea sólo son dos ejemplos de productos nocivos al medio ambiente (natural y humano, como lo mencionaba en mi comentario anterior).
Sin embargo debemos ver la problemática de manera diferenciada: el aceite de palma es un problema de dimensiones gigantes pero, paradójicamente, poco visibles. Él es usado en miles de productos ofrecidos en los supermercados mundiales. Está en todo tipo de cosméticos y alimentos, y los consumidores lo ignoran, en la mayoría de los casos.
El mercado del biodiesel es en ese sentido mucho más transparente. Quien compra biodiesel sabe lo que está comprando; quien compra un jabón de alguna marca muy conocida (no quiero mencionar nombres por respeto a este blog) no sabe que está contribuyendo a la debacle ecológico-social en América Latina y en el sureste de Asia. Eso es injusto.
Además está el punto del avance tecnológico en la producción de biocumbustible. Los problemas que mencionas están más relacionados con los biocarburantes de primera y segunda generación que con los que se están introduciendo desde hace algún tiempo (de tercera generación). Se trata hoy en día de cultivos que no compiten con la producción de alimentos pues crecen en terrenos no aptos para sembradíos comunes y que son muy eficientes (poca agua etc.).
Por último me gustaría mencionar el aspecto de la balanza ecológica. Al usar combustibles de origen agrícola nos libramos del uso de combustibles fósiles y ese es definitivamente un efecto positivo.
22 febrero 2010
No estoy de acuerdo en una cosa “quien compra biodiesel sabe lo que está comprando”. La inmensa mayoría de la gente piensa que el biodiesel es lo más ecológico que hay. Ya se encargan las grandes compañías “y la administración” de no decir ni una palabra de su “lado oscuro”, para que cada cual decida libremente si apoyar la extinción de los orangutanes en Borneo comprando biodiesel o bioetanol o seguir consumiendo combustible fósil (que por cierto es el 80% del biodiesel) hasta que se generalicen otras fuentes de energía. La gente no sabe las implicaciones que tiene el uso de biodiesel, para la conservación del medio ambiente (que se supone que es el objetivo) ni para la economía de los países pobres, que han visto como ha subido escandalosamente el precio de alimentos básicos por la demanda creciente de tierras agrícolas para “plantar biodiesel”. Desde luego en mi entorno pocos son conscientes.
23 febrero 2010
Cripusculo,
a lo que me refería era a que quien se entere de los efectos colaterales de la producción de biodiesel podrá relacionarlos con su compra de este mismo producto.
Por el contrario, muchos podrán enterarse de los efectos nocivos del uso del aceite de palma pero les será mucho más difícil relacionar eso con productos que compran en los supermercados, por ejemplo.
Por eso considero beneficioso publicar artículos donde se mencionen ejemplos del uso de ese tipo de aceites; es cuestión de crear conciencia.