¿Imaginas el Central Park convertido en una reserva natural montañosa?
Central Park es el parque urbano más grande de Nueva York y probablemente el más famoso de todo el mundo. Entrar en él es encontrarse con lagos artificiales, cascadas, praderas, bosques, grandes extensiones de césped… ¡Un auténtico pulmón de oxígeno y un oasis de calma en medio de una trepidante urbe, la ciudad que nunca duerme!

Algunas de sus áreas son hábitats poco frecuentados, más densos e intrincados, que nos recuerdan los espacios más salvajes. No es fácil llegar caminando, pero bastará con hacer un walking tour o alquilar una bici para encontrarlos y, si lo deseamos, perdernos en ellos. Sin embargo, hay algo que no nos encontraremos, y que algunos echan de menos: su verdadera naturaleza silvestre.

¿Imaginas el Central Park convertido en una reserva natural montañosa?
¿A qué nos referimos? A un tesoro oculto, enterrado y, quién sabe, quizá a la espera de volver a ver la luz el día menos pensado. Por lo pronto, sus montañas subterráneas, esas que descansan debajo del mítico Central Park, han cobrado un gran protagonismo a través de un sorprendente proyecto: New York Horizon, firmado por Yitan Sun y Wu Jianshi.

Hundir 30 metros el Central Park

El proyecto puede parecer una auténtica locura, pero también es cierto que Nueva York probablemente sea el lugar ideal para dejar volar la imaginación con las ideas más disparatadas. Imposible o no, lo cierto es que como proyecto está siendo un pelotazo en la red. Tanto por su espectacularidad como por descubrirnos la existencia de esas montañas, no podía sino llamar la atención.

Y a ello ayudan enormemente las imágenes que acompañan al proyecto, ganador de el primer puesto del prestigioso concurso urbanístico eVolo. Esta vez no ganaron los proyectos relacionados con los rascacielos, sino un proyecto que busca dar un giro de 180 grados al Central Park.

¿Imaginas el Central Park convertido en una reserva natural montañosa?
Pese a sus 3,41 km cuadrados de extensión, no es accesible para un sinfín de neoyorquinos, que acaban teniéndolo demasiado lejos. El objetivo del proyecto es ampliar el alcance de Central Park, y hundirlo 30 metros para convertirlo en una zona silvestre de principio a fin, eliminando su actual aspecto de parque urbano.

De acuerdo con el texto que acompaña a la presentación del proyecto, se trata de crear un nuevo Central Park cogiendo pico y pala, hasta descubrir el paisaje escarpado que se esconde bajo su actual aspecto, mucho más domesticado.

¿Imaginas el Central Park convertido en una reserva natural montañosa?
Sería un Central Park con una mayor superficie total, de alrededor de 18 km cuadrados, “80 veces mayor que el Empire State Building”,apuntan. En palabras de sus creadores:

¿Hay una manera de hacer que el Central Park disponible para más personas? Nuestra propuesta es una mega estructura multifuncional híbrido. No construyendo, pero cavando hacia abajo, que revela el lecho de roca (montaña) que estaba oculta bajo el Central Park, y crea espacio a lo largo de la nueva acantilado. Nuestra ambición es invertir la relación tradicional entre el paisaje y la arquitectura, de manera que cada espacio ocupable tenga conexión directa con la naturaleza.

Además, se busca introducir paisajes naturales dentro de la misma ciudad. No se trata de optar por los jardines, arboledas y demás espacios actuales, sino de apostar por los espacios que rezuman naturaleza sin que esté presente la mano del hombre. Como único separador, una cubierta de espejos altamente reflectante que lo circundaría, si bien no se especifica cómo se conjuraría el problema que podría representar para las aves, ya que muchas chocarían con ellas de forma irremediable.

¿Imaginas el Central Park convertido en una reserva natural montañosa?
Por contra, se hace énfasis en la “ilusión de infinito” que se conseguiría en el corazón de la ciudad de Nueva York, donde nacería “un nuevo horizonte”. Para mirar y admirar no hay que perder la mirada entre las nubes, sino dirigirla hacia abajo.

El protagonismo no lo tienen los rascacielos, sino las formaciones rocosas, y no se busca el estrépito, sino la calma que ahora late en sus profundidades. Frente a la jungla de asfalto, la llamada de la naturaleza sin jardineros ni jardines de por medio.

Reivindicar la naturaleza

Eso sí, no es oro todo lo que reluce. También se planea construir lagos, así como añadir estructuras rocosas, con el fin de crear un entorno a la medida de los sueños verdes de los urbanitas impenitentes que habitan o visitan la Gran Manzana.

Este proyecto es todo un canto como reacción a las zonas urbanas peinadas y repeinadas, no ya al estilo de los jardines de Versalles, pero sí dentro del concepto actual de jardín urbano. Moderno, es cierto, con zonas especialmente silvestres, tampoco puede negarse, pero alejadas de la naturaleza.

¿Imaginas el Central Park convertido en una reserva natural montañosa?
Es justo esto lo que viene a remediar New York Horizon, un proyecto que juega con los contrastes. Rascacielos vs Naturaleza, para buscar ese punto de reconciliación tan necesario. Se busca crear un entorno rico en biodiversidad, que devuelva a Manhattan a su pasado, cuando la urbanización todavía no había dejado su impronta.

¿Una utopía, quizá una idea que irá ganando adeptos? Cuesta hacerse a la idea de que el exitosísimo Central Park mude de un modo tan radical, pero también es sorprendente hasta qué punto un proyecto tan revolucionario ha conseguido coronarse con el primer puesto en un concurso que tradicionalmente premia ideas que comulgan con la cultura de los rascacielos.

En este caso, la consigna es destruir Central Park para mejorarlo. Una paradoja que da mucho que pensar en el actual mundo dominado por las megalópolis y los combustibles fósiles. ¿Acaso este sería también el remedio universal para caminar hacia una sociedad baja en carbono, más respetuosa y, en fin, ecológica?