
Los impuestos serán reformados con el fin de ser más justos, especialmente aquellos que tienen relación con el medio ambiente o las emisiones de gases contaminantes. Por eso, Holanda está a punto de implantar un nuevo modelo para gravar las emisiones de los coches: controlar los kilómetros que recorren. El gobierno neerlandés ha decidido sustituir a partir de 2012 el impuesto de matriculación y calcula que un 60% de los automovilistas pagará menos bajo el nuevo régimen.
Así pues, los conductores pagarán 0,03 euros por cada kilómetro realizado con su coche, tasa que ascenderá hasta los 7 céntimos en 2018. Una medida polémica, pero que no grava la adquisición de un vehículo y anima a dejarlo en el garaje con más frecuencia. Por suerte, tanto el transporte público como las motocicletas y los coches de minusválidos estarán exentos del pago.
El objetivo es reducir en un 10% las emisiones de CO2. Al haber menos coches en carreteras y autopistas, los accidentes bajarán un 7%. El trafico será mucho más fluido y con menos atascos en las principales ciudades. El control del kilometraje estará conectado a un sistema de navegación vía satélite instalado en cada vehículo. Para asegurar la protección de datos, el GPS no registrará datos sobre la ruta recorrida.
























24th Noviembre 2009
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