Incidente entre Australia y Japón por la caza de ballenas
Tres activistas australianos que luchan contra la caza de ballenas ilegal abordaron un barco ballenero japonés. Fueron arrestados y pueden ser puestos a disposición judicial. La situación es tensa y está en juego un altercado diplomático. Dos países no muy lejanos, ambos bañados por el Pacífico, pero con una idea muy diferente respecto a lo que se debe hacer respecto a la conservación de las ballenas.

Los tres hombres, pertenecientes a la organización ecologista Sea Shepherd, subieron al buque Shonan Maru 2 sin ser vistos, sorteando las medidas de seguridad al amparo de la oscuridad. Una vez a bordo, exigieron que la flota japonesa abandonara su caza en la Antártida, desplegando una pancarta en la que se podía leer: “Devolvednos a nuestra costa australiana y, después, aléjense de nuestras aguas”.

El fiscal general de Australia, Nicole Roxon, ha pedido su liberación inmediata para que vuelvan a suelo australiano. Se puede hacer de varias maneras, así que sólo hay que ponerse de acuerdo en una, ha añadido. El problema está en determinar dónde se produjeron los hecho. El abordaje se llevó a cabo a unas 16 millas de la costa oeste de Australia. Los hombres son Geoffrey Tuxworth, de 47 años, Simon Peterffy, de 44 años, y Glen Pendlebury, de 27 años.

El incidente ocurrió en aguas australianas, al menos, económicamente, pero no en sus aguas territoriales y, por tanto, significa que lo que ocurra a partir de ahora no puede regirse por las leyes australianas. De momento, el barco no ha querido entrar en puerto. Se están llevando a cabo conversaciones para que los tres australianos vuelvan a su país sanos y salvos.

Roxon también ha señalado que el Shonan Maru 2 es un barco que no participa directamente en las actividades de la caza de ballenas, aunque desempeña un papel de apoyo. El fundador de Sea Shepherd, Paul Watson, dijo que el barco estaba en aguas australianas cuando ocurrió el incidente e instó al Gobierno de Canberra para que impida que los tres activistas sean llevados a Japón para ser juzgados.