Incluso un museo del carbón usa placas solares
No es lo que se puede llamar predicar con el ejemplo. Pero, sin duda, es una buena noticia. El Museo Nacional del Carbón, en Gales, no usará más el combustible que expone en sus vitrinas y sus exposiciones, sino uno moderno, renovable y limpio, el Sol. Sobre el tejado del museo se han instalado placas solares.

El museo conocido como Big Pit, que cuenta la historia de la minería, su repercusión en la sociedad y en la economía y cómo funciona el combustible fósil más contaminante, es muy interesante. Y ojalá sea cada vez más interesante, ojalá que las siguientes generaciones no sepan muy bien qué es el carbón y tengan que visitar este museo para saberlo.

Por desgracia, queda mucho para ese día: el carbón, no sólo sigue usándose, sino que, en muchas regiones, su uso aumenta. En el museo se puede realizar un recorrido como si el visitante fuera un minero: un viaje por túneles negros. El museo recuerda el duro trabajo de los mineros gracias al que los países industrializados generaron riqueza como en ningún otro momento de la historia de la humanidad.

La Revolución Industrial que, en cierto sentido, se puede considerar el origen del cambio climático de origen antropogénico, empezó ahí, en Gales, y en otras regiones del Reino Unido. Pero la sociedad evoluciona. Y el Museo del Carbón está alimentado por paneles solares. Es una nueva revolución, la de las energías renovables y limpias.

Un símbolo del cambio de modelo energético

El Museo de la Minería del Carbón de Gales ha instalado doscientos paneles solares fotovoltaicos en el techo del museo. Otros doscientos paneles solares instalados en el National Collection Centre en Nantgarw.

La energía solar en un museo dedicado a un combustible que tiene sus días contados (o sus años) es un símbolo del cambio de modelo energético que nadie podrá parar. Ni siquiera las grandes empresas que se lucran contaminando el planeta.

Y, además, el museo ahorra dinero: gracias a los paneles solares, la institución ahorrará unas 400.000 libras esterlinas (casi 500.000 euros) en los próximos 25 años.