Índice de Felicidad del Planeta
Se habla mucho de los países más ricos, los más industrializados, los que más crecen (económicamente, claro), los que más contaminan… ¿Pero cómo medir la felicidad de un país? ¿Cómo saber en qué país sus ciudadanos son felices, sean o no ricos? ¿No se debería primar el nivel en el estado de bienestar en vez de las cifras puramente monetarias?

Una organización británica trata de medir este nivel de felicidad en los países del mundo y, claro, como no podía ser de otra forma, un medio ambiente bien conservado, una naturaleza rica y saludable es uno de los factores que aportan valor a esta medición. Este Índice de la (In)Felicidad del Planeta 2.0 ha sido elaborado por la organización Nef (New Economics Foundation), una ONG que integran economistas que tratan de aplicar esta disciplina de forma que la gente y el planeta sea lo que más importe.

La gente y el planeta son las que deben levar a tomar las decisiones económicas que rigen el mundo. El bienestar de la población depende de respetar y mejorar el desarrollo sostenible y la justicia social. Este bienestar debería ser tomado en cuenta, más que ningún otro factor, para tomar las decisiones políticas, económicas y sociales que nos afectan a todos. La asociación Nef cree posible disfrutar de largas y felices vidas sin que suponga un coste para el planeta, como, de hecho, está ocurriendo ahora.

Bajo estos criterios, Costa Rica se convierte en el país más “rico” del mundo en cuanto a felicidad se refiere, seguido por la República Dominicana y Jamaica. España ocupa el puesto 76 y, Estados Unidos, el 114. Por tanto, el denominado Índice de Felicidad del Planeta (HPI) no es proporcional a la riqueza del país. El HPI se basa en factores como la esperanza de vida, el índice de felicidad de sus habitantes y la huella ecológica y, lamentablemente, ningún país logra resultados del todo satisfactorios. Por ello, la organización que ha elaborado la lista reclama un cambio en el sistema económica para que se tenga en cuenta el respeto al medio ambiente y la felicidad de los seres humanos.

El objetivo de esta nueva forma de plantearse la economía (y la vida) es conseguir llevar una vida larga y feliz sin sobreexplotar los recursos naturales del planeta.