Infusiones y cafés a base de excrementos de animales
Ni están elaborados a base de hierbas, frutas ni tampoco con las típicas flores secas. Aunque cueste creerlo, en realidad estos insólitos cafés e infusiones tienen una materia prima fecal, directamente. No hay que andarse con zarandajas para hablar de ellos porque, además, su mismo origen los convierte en un alimento exclusivo, de lujo y, por si esto fuera poco, también se les reconocen propiedades curativas.

En concreto, hablamos tanto del té de excrementos de insectos que ahora está de moda en China como de un café obtenido de granos de café zampados y digeridos por elefantes tailandeses, y que se le considera el café más caro del mundo.

En ambos casos la locura que se ha desatado por tomarlos es toda una señal de la necesidad que tiene el ser humano por las novedades que, además, prometen o un sabor inigualable, en el caso del café, o unas propiedades terapéuticas avaladas por estudios, si nos referimos a las mencionadas infusiones.

Infusiones y cafés a base de excrementos de animales

Té de excrementos de insectos

Según una investigación de Food Research International, el té hecho de excrementos de insectos es saludable, pues esta bebida caliente no sólo ayuda a hacer bien la digestión, sino que gracias a su alta concentración de zinc, magnesio y calcio consigue reducir los niveles de azúcar y grasa en la sangre.

La producción de este peculiar té se logra mediante la introducción de larvas de polilla en grandes tanques llenos de hojas de té humedecidos. Cuando éstas se convierten en mariposas, se les libera y se recolectan los excrementos dejados en el capullo vacío, un costoso procedimiento que dispara el precio del kilo, que oscila entre los 40 y los 400 euros.

El café más caro del mundo

Degustar un cafelito salido del culamen de estos proboscidios es todo un lujo. No en vano, el Black Ivory coffee se considera el café más caro del mundo, cuyo precio ronda los 1.100 dólares el kilo. Una tacita, por ejemplo, se vende a la módica cantidad de 50 dólares en algunos países exóticos.

Infusiones y cafés a base de excrementos de animales
¿Pero, a qué sabe, a qué huele? Lo cierto es que hay que ser un gran (acérrimo) amante del café, o de los elefantes, tanto se da, para animarse a beberlo, pensaría cualquiera que no lo ha probado. Pero tampoco es necesario morir de sed por rechazarlo, pues esta extraña bebida salida de las tripas de los elefantes no es sino granos de café digeridos que huelen y saben delicioso, o eso dicen.

Se le somete a este proceso, primero, para hacer el negocio del siglo, eso está claro, y según sus creadores, también para conseguir que la fermentación estomacal reduzca la proteína del café, lo que mejora su sabor. Que lo mejora o, al menos, lo hace distinto, único.