Los insecticidas y el declive de las mariposas monarca
Aunque las últimas cifras de ocupación de bosques permiten hablar de recuperación, si ponemos el foco en las grandes amenazas que acechan a las mariposas monarca y que ya están dejando sentir sus terribles efectos, todo el optimismo se desvanece.

Los resultados de una reciente investigación del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos confirman las peores sospechas. Es el primero que estudia el efecto de los neonicotinoides, los insecticidas más utilizados del mundo, con la supervivencia y reproducción de la mariposas, y el resultado no deja lugar a dudas: la asociación existe.

Lamentable y lógicamente, así es. Y es que, sin necesidad de disponer de más datos ni de hacer otras investigaciones, el simple hecho de que ambos factores estén relacionados es, por sí solo, un dato “muy preocupante”, señalan los autores del estudio.

Los insecticidas y el declive de las mariposas monarca
Preocupante para la salud y supervivencia de mariposas, en especial de las mariposas monarca, pues el estudio se ha centrado en ellas, pero también de otros polinizadores, advierte el estudio. A medio y largo plazo, por lo tanto, el resultado puede ser catastrófico.

La razones del declive

Publicado la semana pasada en la revista Science of Nature, el estudio concluye que existe una la relación mortal entre los neonicotinoides y el importante declive que han sufrido las poblaciones de mariposas monarca en América del Norte durante los últimos 20 años.

Los insecticidas y el declive de las mariposas monarca
Por un lado las mariposas están quedándose sin alimento a causa de la erradicación del algodoncillo, principal fuente de alimentación cuando son orugas. Su escasez progresiva se debe al uso y abuso de pesticidas, en particular al polémico herbicida Roundup de Monsanto, que no es inocuo, precisamente.

Su alta toxicidad también afecta a las abejas y, en general, a todo ser viviente, según denuncian cada vez más voces. Recordemos aquí la reciente queja pública del actor Chuck Norris, convencido de que el uso intensivo de su principio activo (el glifosato) está afectando de forma dramática a las plantas, a los animales y, cómo no, también a los seres humanos.

Además, de acuerdo con la investigación que nos ocupa, los neonicotinoides conllevan riesgos ambientales que hacen temblar. No sólo sirven para controlar plagas de insectos, sino también para atestar un golpe letal a las mariposas monarca. Su aplicación en los cultivos “afecta negativamente a las larvas monarca.”

Los insecticidas y el declive de las mariposas monarca
Los efectos comienzan en dosis de una parte por billón, con lo que la única solución es dejar de aplicarlo. Buscando soluciones, las medias tintas no valen. Así lo explica Allison Wilson, director de Bisocience Resource Project, organización científica sin ánimo de lucro:

La agricultura industrial es una combinación letal de los métodos que está causando la extinción de miles de especies en todo el mundo. Está afectando a las aves, anfibios, murciélagos y otros polinizadores, además de las mariposas. Muchos ecosistemas están afectados.

La ironía más triste es que, aunque los expertos en agricultura industrial llaman a sus métodos “científicos”, en realidad están utilizando las toxinas para matar plagas y ello va en contra de toda comprensión biológica, incluidas las ciencias de la ecología, de la evolución y de los sistemas complejos.

La prueba de esto es que los muy mejores resultados en toda la agricultura provienen de los métodos de cultivo que rechazan todos los insumos industriales. La buena noticia es que hay una forma sencilla de pasarnos a los métodos agrícolas sostenibles: eliminar los subsidios a la agricultura industrial.

También afecta a las abejas

Investigaciones anteriores descubrieron que los insecticidas neonicotioides afectaban gravemente a otros polinizadores. En concreto, se halló que era el causante del llamado Trastorno de colapso de colonias o colmenas en las abejas, a consecuencia del cual en los últimos años la mayoría de los apicultores de Estados Unidos perdieron de un 50 a un 90 por ciento de la población de abejas.

De hecho, este tipo de insecticidas han llegado a prohibirse en Portland, Oregon (Estados Unidos) con el objetivo de preservar a la población de abejas, polinizadores clave para la supervivencia de la humanidad, pues de ellas depende la producción de la mayoría de los alimentos.

O, lo que es lo mismo, además de producirse pérdidas billonarias, lo realmente importante es que se vería amenazada la seguridad alimentaria. No en vano, el suministro de alimentos depende de que las abejas polinicen los cultivos.