El interminable incendio de Yosemite, California
El incendio en el Parque Nacional de Yosemite, en Estados Unidos, a unos 320 kilómetros al este de la ciudad de San Francisco es uno de los peores incendios forestales de la historia del país. Otro gran desastre natural que sufre el país norteamericano. Los bomberos son, hasta el momento, incapaces de sofocarlo.

El viento, cambiante y de enorme potencia, hace inútiles los esfuerzos por apagar el incendio. Además del daño al parque, el fuego amenaza miles de hogares rurales. Las llamas han llegado cerca de dos bosques de secuoyas gigantes, una especie mítica y casi exclusiva de la zona. Los empleados del parque toman medidas adicionales para salvar estos árboles únicos.

Estos árboles gigantes, que crecen sólo en la parte occidental de la cordillera de Sierra Nevada, son unos los seres vivos más grandes y antiguos de la tierra y pueden resistir el fuego, pero hasta un límite. El portavoz del parque de Yosemite ha declarado que todas las plantas y árboles en Yosemite son importantes, pero las secuoyas gigantes son símbolos del Sistema de Parques Nacionales.

El gran incendio forestal ha quemado una superficie similar a toda la ciudad de Chicago, más de 500 kilómetros cuadrados. El fuego comenzó en un remoto cañón del bosque nacional Stanislaus el 17 de agosto. La sequedad del terreno provocó la rápida expansión del fuego.

Un daño irreparable

El fuego ha crecido tanto que ha creado su propio patrón de clima, lo que significa que es difícil predecir en qué dirección se moverá. Por otra parte, los fuertes vientos dificultan su extinción. Unos 3.700 bomberos trabajan en el norte para que el fuego no llegue a las comunidades de Tuolumne City, Twain Harte y Longitud Barne.

El interminable incendio de Yosemite, California
El daño de este incendio forestal es terrible. Es considerado el parque natural más importante de Estados Unidos. Recibe unos 4 millones de visitantes al año y allí crecen las emblemáticas secuoyas y viven algunas especies en peligro de extinción. Por último, tras nueve días, el incendio amenaza el suministro eléctrico de San Francisco. El abastecimiento de agua también peligra.