Invasión de pavos salvajes en Massachusetts (vídeo)
Un buen número de pavos salvajes está atemorizando con sus ataques en Brookline, un suburbio de Boston, Massachusetts. Desde hace unos días, la policía no deja de recibir llamadas de gente que se los encuentra en plan persecutor en sus jardines, en la calle o en el lugar menos pensado.

La llegada de estos animales, pavos, precisamente, en plena época de Acción de Gracias podría parecer un acto reivindicativo en solidaridad con sus primos, los pavos de granja que acaban en el horno. Pero, que sepamos, no se trata de esto, sino de una simple visita de una bandada salvaje de pavos, cuya población está creciendo en los últimos años.

Sería una exageración decir que los niños han de ir a la escuela casi parapetándose con sus mochilas, pero las denuncias a la policía sí hablan de grupos de pavos que la emprenden a picotazos y también realizan persecuciones que impide a la gente entrar en sus coches o caminar por la calle, simplemente.

Pavos de gran tamaño

Lógicamente, se trata de algo poco agradable y hasta peligroso en ocasiones, si tenemos en cuenta que algunos de los ejemplares son pavos machos de más de un metro de altura y unos diez kilógramos de peso.

Por su parte, la policía aconseja no alimentar a los pavos ni tener comederos en los jardines. También se recomienda no hacer ruidos o gestos fuertes ni agresivos o asustarlos con agua. Y aunque hay temporadas de caza de pavos en Massachusetts, el problema (y la suerte) es que no se pueden utilizar armas de fuego en las áreas metropolitanas.

Lógicamente, el control poblacional con métodos que no impliquen el maltrato animal sería la solución civilizada pero, como suele ocurrir tantas y tantas veces, esta opción como medida institucional acaba siendo un imposible, algo así como pedirle peras al olmo.