Inventan envases comestibles y además ¡están ricos!
¿Te imaginas un tupperware como postre o guarnición, o un plato que se come, y además está delicioso? No, no estamos locos, no, al menos, más que Diane Leclair Bisson, la inventora de recipientes que son comestibles sin descuidar el paladar.

Más allá de que las hojas de las plantas y otras partes de éstas se hayan utilizado como platos o que bocatas o pizzas, sin ir más lejos, tengan algo de esta filosofía, pasando por la empanadilla, los cucuruchos y demás, el invento como tal ha sido recientemente creado e incluso premiado.

Hablamos de la reinvención de los envases o envoltorios comestibles, que ya tuvieron su primer intento con unos desaboridos recipientes para hamburguesas hechos de almidón de maíz. Lógicamente, no tuvieron mucho éxito, básicamente por ser poco o nada apetecibles.

Inventan envases comestibles y además ¡están ricos!
A diferencia de aquellos, Diane Leclair Bisson, una diseñadora canadiense concienciada con la sustentabilidad, ha conservado la idea y ha intentado remediar aquella falta de sabor.

El resultado ha sido una colección de más de media docena de recipientes pensados para guardar la comida hasta caliente, consiguiendo que continente y contenido sean compatibles, uno como acompañante del otro, incluso.

Inventan envases comestibles y además ¡están ricos!
La composición es variada, dependiendo del modelo de que se trate, si bien sus ingredientes incluyen frutas, verduras, legumbres y harinas. Y algo muy importante, no incluyen colorantes ni aditivos artificiales.

Sus diseños de usar y comer, que no tirar, han ganado el primer premio en la categoría de diseño gastronómico de la revista Core77 en su edición del 2012. ¿Su mérito ecológico? Además de ahorrar toneladas de plásticos y otros materiales contaminantes, tanto su fabricación como su pronta transformación en basura, sirven para concienciar sobre la ingente cantidad de envases que utilizamos a diario y su impacto sobre el entorno.