Invernaderos que producen electricidad
La eficiencia energética de los invernaderos no se reduce a conseguir un mínimo consumo de electricidad sin renunciar a una productividad máxima. Los nuevos avances tecnológicos prometen mucho más. De hecho, ya están logrando grandes resulados. El objetivo cumplido, multiplicar esa eficiencia hasta el punto de acabar produciendo un gran excedente de electricidad.

La idea es ingeniosa, y realmente práctica, pues si por un lado el invernadero protege a los vegetales de la intemperie, mediante la instalación de placas fotovoltaicas en sus tejados e incluso en las paredes ésta también se logra aprovechar.

Granja solar y agrícola

Se recolecta sol y se cultivan vegetales, y el resultado es una especie de granja solar y agrícola que funciona de forma simultánea y en el mismo espacio, sin necesitar ni un ápice de terreno extra. Todo un avance, teniendo en cuenta que uno de los mayores inconvenientes de la tecnología solar basada en placas convencionales es la necesidad de terrenos para su instalación, al igual que ocurre con la éólica.

Invernaderos que producen electricidad
¿Pero, cómo son esas placas fotovoltaicas? Hay dos opciones, fundamentalmente, una más socorrida que se practica de forma relativamente frecuente, que consiste en colocar paneles fotovoltaicos convencionales allí donde resulte factible y también más productivo.

En este caso, suelen colocarse de forma estratégica y los paneles fotovoltaicos se caracterizan por tener una estructura pesada que requiere de un montaje especial nada fácil de llevar a cabo.

Invernaderos que producen electricidad
Otra opción consiste en cubrir con células fotovltaicas transparentes la superficie del invernadero. Ello es posible gracias a tecnologías que consiguen transformar cualquier superficie translúcida o transparente, como una ventana o una cristalera, en un gigantesco panel solar.

Invernaderos que producen electricidad
La gran ventaja de este recubrimiento es que sigue dejando pasar la luz, con lo que aún cubriendo la totalidad de los invernaderos o una buena parte de ellos las plantas siguen recibiendo la luz. A nivel ambiental, los invernaderos se convierten en un arma eficaz para luchar contra los gases de efecto invernadero.

Un negocio redondo

Pero no todo son ventajas, pues pese a ser un sistema económico y fabricarse con materiales no tóxicos, su eficiencia (aprovechan en torno al 5 por ciento de esa radiación), es menor que la de los paneles típicos. Aún así, los paneles transparentes son una gran opción porque buena parte de lo que pierden en eficiencia lo ganan gracias a un menor coste y la posibilidad de sumar más metros de instalación en los invernaderos.

La cuentas salen, y pintan realmente bien. Podemos hablar de un doble negocio en los invernaderos, agrícola y de producción energética. Por ejemplo, de aplicarse en la marea de invernaderos de Almería, -donde la radiación media es de 180’8 kWh/m2 sobre una los techos de los invernaderos más comunes en la zona, con una superficie con una inclinación de 35 grados-, con el panel transparente se obtendría unos 31’36 millones de megavatios-hora, el equivalente a cerca de un 80% de la demanda energética de toda Andalucía.

Si tenemos en cuenta que los invernaderos almerienses generan más de 1.800 millones de euros, con la producción de energía los beneficios de multiplicarían, siempre y cuando la normativa fuera favorable. Actualmente, el precio del Mwh que las eléctricas prevén para 2015 es de 60 €/Mwh.

Invernaderos que producen electricidad

Otros eco-invernaderos

Las tecnologías y la inventiva no dejan de traernos sorpresas con sabor ecológico. El HYDROGENerator es uno de esos proyectos que suman puntos gracias a un reciclaje de edificios en ruinas, en este caso una estación de ferrocarril abandonada de un barrio marginal de Chicago.

¿Su función? Es un invernadero de plantas que actúan como sumidero de carbono, muchas de ellas comestibles, además de ser un lugar de esparcimiento que la ciudadanía agradece. Al tiempo, genera hidrógeno.

En plan más descansado, Green Pill es un sofá diseñado por Jorge Prieto que invita a sentarse junto a la naturaleza. Compartir asiento con ella es, en este caso, una manera de descansar mientras se trabaja por el medio ambiente.