Investigadores que estudian tiburones encuentran un trozo de cohete espacial
Esto recuerda a esa imagen de cómic del pescador que saca una bota en vez de un pez. Sólo que en este caso la pieza pescada es algo mayor que una bota. Y también más sorprendente. Nada más y nada menos que un trozo de la estructura de una nave espacial. Ya sabemos que los seres humanos usamos el mar como un vertedero, pero esto parece excesivo.

La extraña captura fue realizada o, mejor dicho, localizada, por unos investigadores que, cada verano, estudian a los tiburones que viven en las aguas poco profundas de Florida, en Estados Unidos. Su sorpresa fue mayúscula cuando vieron el trozo de un cohete espacial del tamaño de una pequeña piscina portátil de jardín.

El trozo de cohete proviene, como ilustra su etiqueta, de Arianespace, un consorcio europeo fundado en Francia especializado en lanzamientos de satélites comerciales. Algunos de los cohetes son desechables: cuando alcanzan la altura prevista o cuando acaba la misión para la que fueron diseñados se rompen y caen al océano. La empresa tiene una zona de lanzamiento en la Guayana Francesa.

Este pedazo, por tanto, viajó cientos de kilómetros en su vuelta a la Tierra. Por la fuerza de las mareas y las corrientes, quedó medio flotando en el mar, en los cayos de Florida, en un lugar reserva natural llamado the Tortuga Harbor Light.

Investigadores que estudian tiburones encuentran un trozo de cohete espacial
Wes y Theo Pratt encontraron el cohete el 4 de julio. Los Pratts pasan un mes cada año estudiando los hábitos de apareamiento de una especie de tiburón que vive en la zona. Parte de la chapa del cohete estaba cubierta de percebes y otros animales. Al principio pensaron que era un avión comercial.

Basura espacial que acaba en el mar

No podían moverlo debido al enorme tamaño. Avisaron al guardacostas por si resultaba un peligro para los barcos que pasaran a ver la fortaleza histórica de la isla cercana. Finalmente, se tuvo que extraer con la ayuda de una excavadora.

Es una pieza de aluminio que pesa cientos de kilogramos. Pero estaba flotando debido a un núcleo de metal interno que formaba una cámara de aire. Desde la empresa Arianespace aseguran que, normalmente, las piezas se hunden y se quedan en el fondo del mar, pero que, en ocasiones, puede ocurrir que alguna flote. De hecho, en 2010, se recuperó parte de un cohete lanzado por la NASA en Carolina del Sur, varios meses después de su lanzamiento.