Irlanda combate la crisis siendo más verde
Irlanda, la isla esmeralda, la isla verde, quiere hacer honor a su nombre. Y no sólo por el color de sus campos. Irlanda, como otros países europeos, ha sufrido una terrible crisis económica. Pero quiere salir de ella apostando por lo ecológico. Han sido dos años de austeridad que no han servido de nada. Es hora de un cambio de mentalidad.

La economía irlandesa ha pasado a una fase en expansión gracias a los ingresos que el Estado recibe de los impuestos a los combustibles fósiles y de la inversión en energía renovable. Una economía sostenible para salir de la crisis.

A finales de siglo XX y comienzos de éste, Irlanda era conocida como el Tigre Celta. Su economía era la que más crecía en el mundo. Pero ese crecimiento dependía de factores externos y del sistema financiero global. Así, como ocurrió en Islandia, Grecia, Portugal, España, Italia, llegó la debacle y su economía se hundió. Es el único fin para un crecimiento económico insostenible. Algún día, no da más de sí.

Pero parece que ha aprendido la lección. No quiere que su economía dependa de una política fiscal indulgente con empresas de Estados Unidos. Quiere crear su propio crecimiento y que, además, sea verde y sostenible. Irlanda se vio obligada a pedir el rescate financiero al Fondo Monetario Internacional (FMI), pero ha hecho los deberes y ha optado por la única estrategia de crecimiento posible en la actualidad: una economía basada en la energía renovable y en el respeto por el medio ambiente.

Según el periódico The Economist, Irlanda es, actualmente, el país más verde de Europa. Si se cumplen las previsiones de los organismos económicos, reducirá su déficit por debajo del 2% del PIB gracias a un crecimiento del 2%.

Impuestos a los combustibles fósiles

Irlanda combate la crisis siendo más verde
Una de las primeras medidas que ha tomado el Gobierno ha sido gravar el uso de combustibles fósiles, tanto en oficinas, automóviles y fábricas, como en los hogares. Emitir dióxido de carbono cuesta muy caro a los irlandeses, así que hacen todo lo posible por reducir esas emisiones. Una forma, además, de luchar contra el cambio climático. El coste del petróleo y del gas natural en Irlanda ha aumentado un 10%, lo que obliga a los irlandeses a elegir entre contaminar y pagar muchos impuestos o ser más ecológicos. Lógicamente, han preferido la segunda opción. El país está saliendo de la crisis con una tasa récord en el uso de las energías renovables y limpias. Los niveles de emisión de dióxido de carbono (CO2) han disminuido un 15% desde el 2008. En 2011, el año en que se comenzaron a ver los primeros síntomas de recuperación, las emisiones cayeron un 6,7%.

Según Eamon Ryan, anterior ministro de Energía, no se pueden comparar a los escandinavos, pero los irlandeses están haciendo un gran esfuerzo por cambiar el estilo de vida. Ya no quieren imitar a los norteamericanos, comprando potentes coches que consumen combustibles fósiles y grandes casas. Ése es el camino: el cambio de mentalidad.

Irlanda combate la crisis siendo más verde
Otro de los asuntos que el Gobierno irlandés se está tomando muy en serio es la gestión de los residuos. Se impulsa la separación de desechos y se vigila si los ciudadanos gestionan de manera correcta la basura.

Parte del éxito se debe a que los partidos políticos se han puesto de acuerdo en algo: era necesario el impuesto sobre el carbono, ya que ha permitido al Gobierno recaudar casi mil millones de euros en tres años. Sólo en 2012, recaudó 400 millones de euros.

Coches eléctricos

Comprar un automóvil nuevo en Irlanda supone un impuesto sobre sus emisiones. Por ello, la firma Renault-Nissan llegó a un acuerdo con Dublín y el principal proveedor de electricidad de Irlanda (BSE) para impulsar el uso de coches eléctricos en el país.

Según los datos publicados el año pasado en la cumbre europea sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, Irlanda es líder en la zona euro en lo que respecta a la recogida de residuos, con 9 kilogramos per cápita, seguido por Alemania, con 8,2 kilogramos y el Reino Unido con 7,5 kilogramos. El objetivo de Bruselas es no caer por debajo de los 4 kg.

Además del estímulo económico, esta política sostenible sirve para mejorar las condiciones de las clases sociales más pobres. Por eso, el Gobierno va a aumentar los impuestos al tabaco. Ni Irlanda ni ningún país va a salir de esta crisis sin molestar a algunos ciudadanos. Mejor hacerlo a los que fuman y a los que contaminan que a otros. Y, sobre todo, respetando al planeta.