Islas de calor urbanas
El efecto conocido como isla de calor es una situación urbana en la que se produce una acumulación de calor intensa por la gran cantidad de hormigón y otros materiales absorbentes de calor en las ciudades. Además, los edificios elevados provocan también que la radiación solar permanezca en el suelo, calentando toda la superficie.

Las grandes urbes pueden llegar a ser tremendamente calurosas en verano, ya que los termómetros suelen ascender varios grados más que en las zonas no urbanas. Por si fuera poco, las actividades industriales generan también calor y emisiones contaminantes que inciden en el aumento de las temperaturas. Normalmente en el centro urbano, los edificios y asfalto desprenden por la noche el calor acumulado durante el día, produciendo una disipación del calor durante las horas nocturnas.

Aumentar la vegetación para que los árboles hagan sombra en las calles, apostar por tejados ajardinados, aumentar las zonas con agua en los parques, junto a la lucha contra la contaminación, pueden ayudar a reducir el efecto de las islas de calor.