Islas que se hunden
Dos pequeñas islas situadas en el sur de Asia han desaparecido debido al mal uso de la minería para extraer coral. Se trata de los islas ubicadas en el Golfo de Mannar, entre India y Sri Lanka, una de las regiones con uno los recursos biológicos marinos más ricos del mundo. De hecho, forman parte (o formaban, mejor dicho) del Parque Nacional Marino Golfo de Mannar, que tiene una superficie aproximada de 560 kilómetros cuadrados.

Los pescadores, de forma indiscriminada e ilegal, han extraído valiosos arrecifes de coral que rodeaban los islotes de Poomarichan y Villanguchalli durante décadas. Esto no suponía ningún problema para ellos, ya que no existían reglamentos antes de 2002. Así, la minería ilegal de los arrecifes de coral fue una práctica común durante años.

La minería que destrozó los corales sumado al aumento del nivel del mar como consecuencia del calentamiento global ha dado como resultado una inmersión de las islas, que han desaparecido como tales. Donde había tierra, ahora hay agua.

Hay que señalar que Simon Holgate, del Laboratorio Oceanográfico Proudman en Liverpool, Reino Unido, cree que el nivel del mar en la región ha ido en aumento de una forma más lenta que la media mundial. Es decir, que el ascenso del nivel del mar no ha tenido nada o ha tenido poco que ver con la desaparición de las islas. Por tanto, ha habido otras razones. El experto señala a la explotación de los arrecifes de coral.

Estos islotes se encontraban a una altitud de tan sólo entre 3 y 5 metros sobre el nivel del mar, pero su desaparición pone a la comunidad científica en alerta sobre este asunto: muchas islas pequeñas corren el peligro de desaparecer dentro de unos años.

El Golfo de Mannar es reserva de la biosfera desde 1989 debido a su singularidad biológica y ecológica. De sus veintiuna islas, la mayoría están deshabitadas. Muchos corales han sido extraídos para usarlos en la industria de la construcción. En la reserva hay unas 3.600 especies de flora y fauna marina conocidas y otras que esperan ser estudiadas.

Más de trescientos mil pescadores dependen del Golfo de Mannar para su subsistencia. Viven en la zona muchas especies endémicas, como la conocida como vaca marina (en la imagen).