Italia abandonará la energía nuclear
Los referéndums son raramente usados por los políticos y cabe sospechar que esto se debe a que temen los resultados. En Italia acaba de celebrarse uno en el que los ciudadanos debían decidir cuatro cuestiones, entre ellas, si apostar por la energía nuclear. La respuesta de los italianos ha sido clara: no quieren que en su territorio haya centrales nucleares.

Más allá de la cuestión nuclear, era un pulso personal del presidente Berlusconi, que ha sido derrotado en las cuatro cuestiones y así lo ha reconocido él mismo. Así, el referéndum ha conseguido con mucho margen la participación necesaria para ser vinculante y arroja un resultado contrario tanto al uso de la energía nuclear como a las otras cuestiones defendidas por Berlusconi.

Ahora que el asunto, después de lo ocurrido en Fukushima, se encuentra en boca de muchos ciudadanos, sería un buen momento para que otros países europeos imitaran la consulta italiana. Pero, como decimos, es bastante probable que ante el temor del resultado no se celebre referéndum alguno en el resto de países de la Unión Europea.

Grupos Ecologistas celebran, claro, el resultado del referéndum celebrado en Italia y piden uno similar para el resto de países. La participación en el referéndum italiano ha superado ligeramente el 57%, es decir, que más de la mitad del electorado ha dado su opinión sobre el asunto y tal opinión es vinculante. De ellos, más del 94% de los italianos votaron por que Italia abandone la energía nuclear. Además, los italianos han votado en contra de la privatización del agua y de la inmunidad de los altos cargos.

Ni siquiera las triquiñuelas políticas del Gobierno de Berlusconi han impedido la consulta ni el resultado contrario al presidente. Después, durante la campaña, el partido de Berlusconi pidió la abstención para intentar que el referéndum no fuese valido.

Los italianos han hablado: no quieren una energía que no consideran segura. Ha llegado el momento, pues, de desmantelar paulatinamente las nucleares y apostar decididamente por la única alternativa posible: las energías renovables.