Japón continuará matando ballenas
Japón va a seguir matando ballenas. La excusa: la crisis económica. Pero no nos engañemos, cuando la economía iba viento en popa también asesinaban a las ballenas. Es eso, una excusa. Japón se encuentra inmerso en una grave crisis económica, sí, en parte por el sistema capitalista mundial y en parte por las consecuencias del desastre de Fukushima. Pero también está metido en una grave crisis medioambiental, precisamente por la misma causa, y la mayoría de sus ciudadanos se preocupan por los asuntos ecológicos y ya no apoyan la caza de ballenas.

Lo normal, desgraciadamente, es que los gobernados vayan por delante de sus gobernantes. Al pueblo japonés se le ha pedido un esfuerzo conjunto para luchar a favor de la eficiencia energética y ha respondido con creces a esa llamada. A pesar de que varias centrales nucleares no funcionan desde el desastre de Fukushima, el país ha luchado por mantener su actividad económica gracias al esfuerzo en el ahorro energético de todos. El Gobierno, ahora, acaba de demostrar que no se merece unos ciudadanos tan responsables.

El pasado julio, un comité de revisión de la Agencia de Pesca de Japón (APJ), aconsejó disminuir o, incluso, cancelar la tan criticada caza de ballenas. Pero el consejo cayó en saco roto y el Gobierno japonés seguirá apoyando la matanza de ballenas en el Santuario de Ballenas del Océano Austral, durante este último trimestre del año. No sólo lo apoya, sino que aumentará los recursos económicos para tal práctica.

Algunos periodistas australianos han criticado la decisión y han explicado que sólo se toma por un absurdo orgullo patrio: Japón no quiere ceder ante la opinión del resto del mundo y busca mantener activa la industria ballenera. Se calcula que el coste de las operaciones balleneras puede llegar a unos 38 millones de dólares anuales. Este año se han invertido 26 millones más para proteger a la flota ballenera.

El pueblo japonés ya no se cree la justificación de “investigación” en los cetáceos y el consumo de carne de ballena ha disminuido mucho. Pero las empresas pesqueras del país siguen teniendo mucho poder.