Japón obtiene gas natural a partir del peligroso metano atrapado en el océano
La dependencia energética es un grave problema para Japón, un país que podría intentar remediarla lanzándose en breve a la explotación del hielo inflamable que se encuentra en el fondo de sus océanos. Gracias a un exitoso experimento, ya es posible extraer fácilmente el metano que ha quedado atrapado en cristales de hielo sumergidos en el lecho marino, cuya liberación sería catastrófica para el medio ambiente.

La liberación de esta sustancia para obtener gas natural es un recurso muy goloso, irresistible incluso, pero con graves riesgos ambientales, que podrían no tenerse en cuenta por parte del mayor importador mundial de gas natural.

Hasta ahora, la dificultad técnica y el alto coste de extracción descartaban esta posibildiad, pero ahora las cosas parecen haber cambiado. Ceder a la tentación de extraer de forma masiva el metano permitiría abastecer al país con gas natural un siglo completo, y todo eso recurriendo a este recurso de energía local, mucho más barata.

Grandes riesgos

Que sea factible, por lo tanto, ya es un hecho, tras el reciente anuncio del gobierno nipón de haberlo extraído con éxito como culminación de un estudio en el que se han invertido ingentes cantidades de dinero.

Como es sabido, el metano es un gas de efecto invernadero muy potente, 20 veces más perjudicial que el CO2, por lo que liberar del subsuelo marino billones de metros cúbicos de hidratos de metano aceleraría el cambio climático al tiempo que supondría provocar tsunamis o vaya usted a saber qué otras consecuencias.

Japón obtiene gas natural a partir del peligroso metano atrapado en el océano
Las pruebas de extracción se iniciaron hace unas semanas desde un barco, y siguen realizándose en una zona situada al sur de la península Atsumi, hasta profundidades de entre trescientos y mil metros.

La intención no es otra que concluir cuál sería el ritmo de producción que podría alcanzarse. Luego, será exclusivamente la decisión política la que determine si se sigue adelante con el proyecto. Por lo pronto, Japón considera que todo podría estar listo para empezar en apenas cinco años.