Japón: vendían carne de ballena como comida gourmet para perros
Una empresa japonesa vendía alimento para mascotas de lujo elaborada con carne de una especie de ballena que se encuentra en peligro de extinción. Tras la protesta de varios grupos por la defensa de los derechos de los animales de diferentes países, la empresa ha decidido detener la comercialización del producto.

La compañía Michinoku Farm importaba carne de ballena del Atlántico Norte desde Islandia. Con esta carne elaboraba comida para perros que funcionaba como golosinas, como alimento especial para las mascotas, un menú gourmet para perros de lujo (en realidad, sería más exacto decir amos a los que les gusta el lujo y el despilfarro; el perro no tiene poder de elección).

Tras las protestas de cuatro grupos defensores de los derechos de los animales e instituciones ambientalistas, entre otras, la Environmental Investigation Agency (EIA) del Reino Unido y el Animal Welfare Institute (AWI) de Estados Unidos, la empresa retiró de su página web los polémicos productos.

El presidente de Michinoku Farm, Takuma Konno, ha comentado que la venta de estos productos es legal en Japón. En dicho país, los perros son considerados como un miembro más de la familia y la empresa quería vender un producto especial para ellos. Pero, ha continuado Konno, si estos productos ofenden a algunas personas, lo mejor es retirarlos del mercado. La empresa vende otros snacks para mascotas elaborados con carne de canguro o de caballo mongol.

La industria ballenera busca nuevos mercados

Japón: vendían carne de ballena como comida gourmet para perros
Japón importa carne de ballena islandesa para el consumo humano desde 2008. Pero las ventas disminuyen cada año, ya que los japoneses comienzan a tomar conciencia de que, si ellos no consumen ese tipo de carne, a las compañías no les saldrá rentable cazarlas. Así, las empresas que comercializan la carne de ballena buscan el negocio en otras partes, como puede ser la comida para mascotas.

Se apela, por otra parte, a la vanidad de los dueños, que tienen una oportunidad de presentarse como japoneses ricos al ofrecer a sus mascotas ese menú tan exquisito. Los grupos que protestaron felicitan a Michinoku Farm por retirar el producto, pero advierten que hay que estar atentos: la industria de la carne de ballena buscará otros sectores donde vender su producto.