Jatropha como nuevo biodiésel del futuro
El cultivo de jatropha se ha disparado en todo el mundo después de demostrar que sirve para producir biocombustible. Aseguran que es una planta oleaginosa que puede generar millones de litros de combustibles más ecológicos y sostenibles que los actuales. Además, sus propiedades medicinales sirven para curar diversas enfermedades. Su producción es más sencilla porque es altamente resistente a sequías y capaz de crecer en terrenos no dedicados al cultivo de alimentos.

Los biocombustibles son sin duda una gran alternativa ecológica al petróleo. Las semillas de la jatropha son tóxicas, su aceite no es comestible, pero perfecto para crear biodiésel. Tiene la capacidad de recuperar tierras poco fértiles, terrenos improductivos y hasta recuperar tirras contaminadas por metales. Además, no necesita agua potable, aunque parezca mentira, puede ser regada con aguas residuales. Su producción masiva ayudaría también a luchar contra la desertificación y el cambio climático.

Actualmente, en fases experimentales, algunos cultivos han logrado un rendimiento de 1.900 litros de aceite por hectárea a partir del segundo año. Si funciona, sería perfecto para reducir de la enorme dependencia del petróleo, cada vez más caro y escaso. Lo mejor de todo es su precio, si no varían mucho, se estima que un barril de biodiésel de jatropha puede costar un tercio del valor de uno de crudo convencional.

Sin duda, la jatropha es una planta con muchas aplicaciones. Compañías aéreas como Air New Zealand, Japan Airlines o Continental Airlines han probado con éxito combustible con mezcla de diésel de jatropha en sus aviones comerciales, lo que les permite reducir costes de transporte. La industria de la automoción es otra de las grandes interesadas en este combustible de origen natural. El futuro está en la jatropha.