Juguetes ecológicos y educativos
Es esencial que los niños aprendan cuanto antes la importancia de preservar el medio ambiente del planeta. Y, para ello, nada mejor que juguetes educativos, para que, mientras se divierten, aprendan sobre este cada vez más importante aspecto de la vida: la conciencia medioambiental. La famosa cadena de tiendas de juguetes para niños Imaginarium lo tiene muy claro y ofrece una gama de juegos para que los más pequeños aprendan el valor del medio ambiente y la naturaleza. La han llamado biohabitat.

Este tipo de juguetes proponen desde la construcción de juguetes de generación de energía limpia hasta juguetes que enseñan cómo reciclar o complementos para excursiones al campo.

Uno de ellos es un microscopio que se puede conectar al ordenador personal. De este modo, se pueden ver con todo detalle las muestras incluidas o, desde un recipiente especial, insectos cazados en los paseos por el campo. Tiene cien aumentos, luz LED, cable USB incorporado y se alimenta con la propia electricidad del ordenador al que se conecta. Otro modelo de microscopio, para niños a partir de los seis años, está diseñado para disfrutar de la ciencia observando el mundo natural desde muy cerca, entre 20 y 50 aumentos y una cámara de incubación para que los niños puedan criar sus propias especies (musgo, levadura, protozoos, etc.).

Otro juguete muy didáctico es el llamado Human Body (cuerpo humano), una reproducción del interior de un torso humano con la que se enseña a los niños los principales órganos vitales: el corazón, los pulmones, los riñones, etc.

Pero los más sorprendentes juguetes son dos generadores de energía limpia. Uno es un cargador de pilas que aprovechará la energía limpia y natural de los generadores para recargar dos pilas de tipo AA LR6. En la pantalla se muestra el voltaje de la pila y el estado de carga. Este cargador funciona con generadores eólicos, manuales y solares. De este modo, los niños recargarán las pilas que gastan sus juguetes y, además, aprenderán a ser autosuficientes, a respetar el medio ambiente y a conocer algunas de las energías alternativas y renovables más comunes.

Uno de estos generadores, el eólico, puede construirlo y hacerlo funcionar cualquier niño a partir de cinco años. Es el Energy Wind, que enseña a los niños una de las leyes básicas de la naturaleza: la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. El pequeño molino de viento tiene unas dimensiones de 39 (de envergadura de aspas) x 48,5 x 19 centímetros.