Juicio del Prestige: meses antes, el buque debía haber sido reparado en China
Año 2002. El Prestige se hunde y llena de chapapote las playas gallegas y buena parte del litoral cantábrico. Año 2013, juicio por el desastre ambiental. La culpa hay que buscarla en China. Así lo cree el ingeniero naval Charles Cushing, que ha elaborado un informe que aportó la Abogacía del Estado en el pleito del Gobierno español contra la clasificadora ABS por el siniestro del Prestige.

Según Charles Cushing, la catástrofe del Prestige comenzó en China. En su opinión, la corrosión de las chapas en el mamparo longitudinal, la parte del buque que el propio capitán, Apostolos Mangouras, apuntó como posible causa de una vía de agua, era excesiva. El barco tenía que haber sido reparado en China.

No sólo la chapa sufría una corrosión excesiva. Había otros problemas, reparaciones mal realizadas y otras que ni siquiera se hicieron, así como piezas cambiadas por otras que no tenían el tamaño adecuado. Un desastre tras otro que acabó en el gran desastre. Pero, ahora, once años después, nadie asume la culpa.

El perito cree que el petrolero salió de China en malas condiciones. La inspección y las reparaciones que se realizaron en el país asiático no se correspondieron con los requerimientos internos de la aseguradora ABS.

Juicio del Prestige: meses antes, el buque debía haber sido reparado en China
Charles Cushing también ha asegurado que cree que la causa del accidente fue la debilidad estructural del buque y una rotura del mamparo central y de los mamparos transversales. En su opinión, una vez producido el siniestro inicial, el barco estaba condenado.

Nadie se hace responsable

Ha dirigido, así mismo, cierta culpa sobre el capitán, Apostolos Mangouras, ya que fue el responsable de la inspección del buque en mayo de 2002 en Dubai, seis meses antes del accidente, y obstruyó la revisión, que finalmente no se hizo. Aunque, por otra parte, ha admitido que el capitán no elige dónde se realizan las inspecciones. Demasiadas contradicciones…

También ha reconocido que, en su informe para el pleito contra ABS en Estados Unidos, concluyó que la causa del accidente era una negligencia grave e intencionada de la clasificadora en el control del buque y que hubo una acción fraudulenta de la armadora por no hacer las reparaciones pertinentes. Nadie reconoce la culpa, que siempre es de otro.