Kronsberg, un barrio alemán que busca la sostenibilidad ecológica y social
La ciudad alemana de Hannover tiene un distrito especialmente sostenible: Kronsberg. Es uno de los barrios más ecológicos y avanzados en Europa, donde se reúnen temáticas como la Humanidad, la Naturaleza y la tecnología, debido a que fue sede de una exposición mundial en 2000.

El barrio quiere funcionar como un todo, la ciudad tiene que interrelacionar el entorno, el espectro social y el ecológico. En definitiva, se trata de desarrollar la sostenibilidad social, un concepto que considera valores intangibles además de los valores materiales y monetarios.

El proyecto ha sido desarrollado durante más de doce años en dos fases. La primera, de planificación; la segunda, de construcción. En la primera, se han determinado las principales decisiones estratégicas y conceptos. En la segunda, se han unido todos estos elementos para convertirlos en una realidad construida.

El proyecto fue ideado, pues, en 1994. El objetivo era dar alojamiento a la nueva zona de la Expo y resolver la escasez de viviendas existente en 1990 en Hannover.

Una de las ideas ha sido crear zonas residenciales cercanas a las rutas de transporte público. Así se levantaron 3.000 viviendas para ser habitadas por unas 6.600 personas y con unos 3.000 puestos de trabajo en las cercanías. Todo ello, en una extensión de 140 hectáreas. Una miniciudad dentro de la ciudad.

El desarrollo urbano quiere reducir la altura y la densidad de los edificios. Las zonas de mayor densidad están constituidas por edificios compactos de cuatro o cinco alturas, bajando paulatinamente a tres alturas, hasta llegar a las casas-terraza de la zona de baja densidad, más cerca de la naturaleza. Además, cada barrio se distribuye alrededor de un parque vecinal y se encuentra rodeado de corredores verdes.

Viviendas bioclimáticas para el ahorro energético

El distrito se conecta con el centro de la ciudad mediante una línea de tranvía. En las calles residenciales no se permite el tráfico denso. Hay una densa red de caminos peatonales que se convierten en una atractiva alternativa para el peatón, primando el transporte público sobre el transporte privado.

Las construcciones son bioclimáticas, por lo que se ha conseguido un reducción del dióxido de carbono (CO2) generado por la calefacción de los edificios, así como un 60% de ahorro eléctrico.