La Acampada de Sol respeta el medio ambiente
La ya célebre Acampada de Sol, en la capital española, se ha hecho famosa por motivos políticos, por ser un despertar de la conciencia social y un símbolo para otras ciudades y otros países. Pero, además de la importancia política y social, la Acampada también tiene su lado medioambiental. En realidad, no podría ser de otra forma.

Los llamados indignados del 15-M (ya que tomaron la plaza el 15 de mayo, indignados por la situación política del país, por la falta de un sistema democrático que tenga en cuenta a la gente) instalaron paneles solares en algunas de sus carpas. La pequeña ciudad levantada en el centro de Madrid aprovecha la energía solar para cargar aparatos electrónicos, cocinar o proveerse de luz.

La apuesta por las energías limpias y renovables no es la única acción ecológica que se realiza en la Acampada de Sol. Los primeros días de su estancia en la plaza, los “indignados” decidieron usar un pequeño jardín que rodea una fuente de agua para crear un huerto urbano. En tan sólo un par de semanas, ya están saliendo los primero brotes de verduras. No sólo eso. Si te pasas por allí y tienes suerte, hay una bandeja con pequeñas plantas comestibles para que te lleves una y la cultives en casa.

Según los responsables del huerto, si aguantan unos cuarenta días, las lechugas que están creciendo podrán comerse. Para instalar este huerto urbano, y me temo que provisional, llenaron de tierra una de las piletas que rodea la fuente y echaron las semillas. Y no podían faltar, claro, carteles donde se pueden leer sus demandas. Entre otras, fomentar el desarrollo sostenible y la autosuficiencia energética. Y han demostrado que no sólo es una demanda, que no son palabras vacías. Es una realidad que ellos mismos han puesto en práctica.

Más allá de la utilidad práctica de obtener alimento, el huerto urbano es una forma de llamar la atención sobre la poco saludable industria alimentaria actual, además de ser un espacio para compartir conocimientos sobre agricultura ecológica y proponer un modelo de educación medioambiental.

Por último, muchos de los que apoyan el movimiento y se acercan a las asambleas populares, lo hacen en bicicleta. Ya hay un taller de reparación gratuita de bicicletas. Por otra parte, los platos, vasos y cubiertos, aunque sean de plástico, se lavan para reutilizarlos cauntas veces se pueda.

Indignados que no se olvidan del respeto por el medio ambiente y la sostenibilidad de la acampada.
La Acampada de Sol respeta el medio ambiente