La agricultura ecológica difícilmente puede alimentar a todo el mundo
Alimento para la gente, comida para los animales, material para ropa, combustible para vehículos. La agricultura ha acabado con el 70% de los pastizales, el 50% de las sabanas y el 45% de los bosques templados. La agricultura es la principal causa de deforestación en los trópicos y una de las mayores fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero. Algunos científicos ya hablan de la sexta extinción. Minería, contaminación del agua.

Es necesario limitar el impacto ambiental de la agricultura, pero también hay que alimentar a los 7.000 millones de personas que habitan este planeta. Además, se demandan alimentos más sanos. La agricultura ecológica minimiza los impactos ambientales y cuida la salud humana, evitando el uso de fertilizantes químicos, pesticidas y las hormonas o tratamientos para el ganado. Sin embargo, las tecnologías industriales, en especial, los fertilizantes de nitrógeno, han logrado alimentar a la creciente población humana durante el último siglo. ¿Puede la agricultura ecológica alimentar al mundo de nueve millones de personas al que nos encaminamos?

Científicos medioambientales en la Universidad McGill, en Montreal, y la Universidad de Minnesota, han realizado un análisis de 66 estudios que comparaban la agricultura convencional y la ecológica a través de 34 diferentes especies de cultivo. Encontraron que, en general, los rendimientos orgánicos son considerablemente inferiores a los convencionales, explica Verena McGill Seufert, autora principal del estudio publicado en la revista Nature.

Sin embargo, también es cierto que la diferencia de rendimiento varía según las condiciones. Cuando los agricultores son capaces de aplicar las mejores prácticas, los rendimientos de la agricultura ecológica pueden mejorar ostensiblemente.

En general, la agricultura ecológica consigue una producción de un 5% menos que la convencional en cultivos de leguminosas como las judías, o en cultivos perennes, como los árboles frutales. Pero, cuando se trata de los principales cultivos de cereales, como el maíz o el trigo, o las hortalizas, como el brócoli, los métodos convencionales de producción logran un 25% más.

La clave en la agricultura convencional o industrial es el uso en grandes dosis de esos fertilizantes sintéticos, algo que perjudica al medio ambiente. La utilización de 171 millones de toneladas de fertilizantes basados en el nitrógeno está perjudicando algunos ecosistemas, en especial, las desembocaduras de muchos ríos del mundo, que se convierten en zonas sin oxígeno como resultado de la escorrentía rica en nitrógeno. Allí, las algas crecen y se convierten en un problema, en una plaga. Después, mueren y se descomponen, absorbiendo el oxígeno de las aguas cercanas.

Fertilizantes y plagas

El problema del exceso de nitrógeno se puede solucionar con la agricultura orgánica, pero, si se quieren obtener rendimientos suficientes, se deben emplear métodos de gestión como el suministro de fertilizantes orgánicos y cultivar leguminosas o árboles perennes.

Sin duda, ampliar el conocimiento y mejorar las técnicas para impulsar la agricultura ecológica es indispensable para la sostenibilidad del planeta. Los agricultores que opten por este camino deben aprender a manejar el ecosistema orientándolo a la producción de alimentos, con control de plagas a través de medios biológicos, utilizando los residuos de los animales para fertilizar los campos y cambiando el tipo de cultivo para no agotar la tierra.

La agricultura ecológica es una posibilidad y, para algunos, una necesidad. Pero hay que tener en cuenta sus limitaciones. Exige un mayor esfuerzo, en ocasiones, de trabajo diario, físico, pero, sobre todo, un mayor esfuerzo científico para lograr los máximos rendimientos.

En la actualidad, difícilmente podríamos alimentar a toda la población mundial sólo con alimentos ecológicos. Pero, si se mejoran las técnicas y se producen cultivos con mejores rendimientos, quién sabe si algún día conseguiremos alimentar a todas las personas sin dañar el medio ambiente.