La agricultura y el cambio climático
Los expertos aseguran que la agricultura es uno de los sectores que se verán más afectados por el cambio climático, pero al mismo tiempo puede ayudar de manera significativa a la mitigación de sus efectos negativos, para ello es fundamental que se implanten acciones de adaptación frente al cambio climático, ya que la agricultura es un sector clave para gran parte de la población mundial. Hay que fortalecer la agricultura ya que el sector contribuye fuertemente al PIB de los países, dinamiza sus exportaciones y genera empleo, además de ser una fuente de alimentos para el consumo interno y un factor clave en la seguridad alimentaria de la población, especialmente en los países de bajos ingresos.

Actualmente, la agricultura se encuentra presionada para satisfacer el incremento de la demanda alimentaria derivada al aumento de la población, lo cual genera tensiones para la conversión de la tierra a la agricultura, y puede acarrear la degradación de la misma, generando un aumento considerable de las emisiones de gases de efecto invernadero. Estas consecuencias podrían evitarse al adoptar las prácticas de la agricultura sostenible y del control de las tierras para reducir la contaminación que genera la actividad. Sin embargo, se necesita una inversión pública sustancial destinada a la creación de capacidades, el desarrollo institucional, la extensión y financiación agrícola es necesaria para que los agricultores hagan esa transición.

La agricultura (incluyendo a la ganadería, silvicultura, pesca y acuicultura) genera hasta el 14% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, el 74% de las cuales proviene de los países en vías de desarrollo. En muchos casos, las prácticas para mejorar la práctica agrícola tienen beneficios múltiples, ya que mejoran la productividad y la resistencia agrícolas y, al mismo tiempo, contribuyen a la seguridad alimentaria, al desarrollo sostenible y a la adaptación al cambio climático.

La reducción y la eliminación de las emisiones provenientes del sector, al mismo tiempo que garantizan la seguridad alimentaria y fomentan el crecimiento económico, deberán formar parte de un esfuerzo mundial urgente.

La adaptación al calentamiento global supone la provisión de garantías contra riesgos tales como desastres climáticos extremos, la adopción de buenas prácticas para fortalecer la resistencia de los sistemas de medios de vida vulnerables, y el diseño de nuevas soluciones tecnológicas e institucionales. Muchas medidas de adaptación se centrarán en fortalecer las ya existentes, así como la aplicación de prácticas agrícolas ecológicas y sostenibles, los sistemas de alerta rápida en casos de emergencia y la gestión de riesgos de desastres.