La aristocracia impide el paso en los montes de Madrid
El Monte del Pilar y de Pozuelo es un reducto de aire puro dentro de la contaminada comunidad autónoma de Madrid. Se compone de 800 hectáreas de bosque mediterráneo, rodeado por carreteras. Dista tan sólo unos 15 kilómetros de la Puerta del Sol, el centro de la ciudad de Madrid, el punto desde el que salen todas las autovías radiales nacionales. Con miles de pinos y encinas que se convierten en un pulmón para 180.000 personas que viven en los alrededores. Unas 446 hectáreas del total pertenecen a Pozuelo de Alarcón y casi todas están en manos privadas. Otras 249 hectáreas son de Majadahonda y las 109 restantes corresponden a Madrid.

Pero ese espacio verde se está llenando de vallas que no dejan pasar ni a personas ni a animales. Son barreras que colocan los dueños de los terrenos, en muchos casos condes y marqueses, con la connivencia, claro de los responsables políticos que, en este caso, en todos los municipios citados, con del Partido Popular, el mismo partido que gobierna también en la comunidad autónoma.

Vecinos de la zona han creado un asociación llamada Ciudadanos por el Monte. En su mayoría son vecinos de Pozuelo que vieron cómo se comenzaba a vallar la última finca que quedaba libre en el bosque. Fue en diciembre de 2010 y la finca pertenece a la familia Oriol. Las vallas no respetan caminos, ni veredas, ni sendas de uso público. La aristocracia siempre ha creído que la tierra es suya y que no tiene que dar explicaciones a nadie.

En todo caso, esos condes y marqueses que se esconden tras verjas de metal, tendrían que dar explicaciones a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Pero, claro, la señora, casada con Fernando Ramírez de Haro y Valdés, conde de Murillo, y Grande de España, también es aristócrata, así que ¿por qué molestar a los de su clase?

Desde la asociación Ciudadanos por el Monte, denuncian que las verjas impiden el paso de la fauna. En algún caso se han instalado vallas cinegéticas, es decir, con agujeros grandes abajo para permitir que los animales pasen. Sin embargo, se han colocado el revés. Quizá los marqueses piensan que los zorros y los conejos vuelan.

En Madrid, el monte no es de todos. Es de unos pocos. Todo queda en familia. Carolina Oriol Garrigues está casada con Fernando Ramírez de Haro y Aguirre, hijo de la presidenta Esperanza Aguirre. Ellos pueden disfrutar del bosque. Los madrileños que se vayan a pasear a las calles contaminadas de Madrid.