La basura de las Jornadas Mundiales de la Juventud
El papa ha visitado Madrid, la capital de España. El viaje no ha estado exento de polémica, en especial, porque, en la actual coyuntura de recortes sociales que afectan gravemente al estado de bienestar con la excusa de que el Estado no tiene dinero, se han gastado millones de euros en preparar el viaje del máximo responsable de la iglesia católica y los millones de peregrinos que le han seguido. Todo esto se ha unido a cortes de tráfico en el centro de la ciudad, molestias para los ciudadanos, mientras los peregrinos obtenían beneficios. En fin, todo ello ha colmado la paciencia de los madrileños, que se preguntaban por qué tenían que aguantar todas esas molestias y, para más inri, pagadas con parte de sus impuestos.

Pero, aparte de las implicaciones sociales y económicas, la visita del papa ha tenido un importante desgaste medioambiental. Los servicios municipales de Medio Ambiente de Madrid han tardado una semana en recoger las toneladas de basura que produjeron los peregrinos en la base aérea de Cuatro Vientos, donde se realizó una vigilia, dentro del encuentro mundial de la juventud católica.

Más de cien trabajadores municipales y operarios de limpieza limpiaron la zona, que quedó reducida a un asqueroso paisaje de montañas de basura, principalmente sobre una explanada que ocupa el equivalente a cuarenta campos de fútbol. En primer lugar, cabría preguntarse si los peregrinos estaban realizando una vigilia espiritual u otras acciones (hay varios vídeos en YouTube en los que se aclara el dilema). Pero, en todo caso, a juzgar por su nulo civismo, tal vez pensaron que su dios iba a obrar un milagro y hacer desaparecer los desechos de sus fieles.

Para retirar esas toneladas de basura hicieron falta doscientos camiones. La base aérea de Cuatro Vientos debía estar operativa e 27 de agosto. Los desperdicios que tiraron los peregrinos eran básicamente botellas de agua vacías, cajas de tetrapack y tetrabrik, envases de plástico, restos de comida y platos de comida preparada.

En barrios cercanos, como La Fortuna o Aluche, ocurrió una situación parecida, y parques y jardines estuvieron llenos de desperdicios y basura católica. No vendría mal que estos jóvenes, además los principios cristianos, aprendieran un poco de civismo y respeto por el medio ambiente.