La basura oceánica pone en peligro una reserva natural mexicana
El problema de la basura de los océanos va más allá de las islas de plástico que se forman en los vórtices oceánicos. Una reserva natural situada en México se encuentra en peligro porque allí van a parar toneladas de basura procedente de 45 países llevadas por las corrientes del mar.

Las autoridades medioambientales de México han detectado toda esa basura y han avisado del peligro: la bella reserva natural Sian Ka’an (que, en lengua maya, significa “puerta del cielo”), ubicada en el Caribe mexicano y declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco en 1987, puede verse seriamente dañada.

La Secretaría de Medio Ambiente de México (Semarnat) ha señalado que, a través de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y con el apoyo del ayuntamiento de la ciudad de Tulum y la asociación civil Amigos de Sian Ka’an, iniciará un programa permanente de limpieza de playas en dicha reserva natural, que se encuentra en el estado de Quintana Roo. Las tareas de limpieza se llevarán a cabo desde Arco Maya hasta Punta Yuyum.

El comisionado Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Luis Fueyo MacDonald, explicó, por su parte, que las autoridades han encontrado envases provenientes de 45 países diferentes, algunos tan alejados como Rusia o Finlandia. La mayoría de estos desechos están elaborados con plástico, un material que tarda décadas en desaparecer del medio ambiente. El comisionado ha aclarado que esa basura no es producida ni arrojada por los turistas ni por los miembros de las comunidades locales de la zona de Sian Ka’an, un lugar que ocupa más de 520.000 hectáreas. Además, los animales de la zona, en muchas ocasiones, confunden esta basura con comida y pueden morir al ingerir alguno de esos desechos.

Los trabajos de limpieza coincidirán con el 25 aniversario de la reserva natural, el primer paraje mexicano decretado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco. El programa de limpieza será cofinanciado con el apoyo de diversos propietarios de terrenos en la zona costera de la reserva y con recursos del Programa de Conservación para el Desarrollo Regional Sustentable (PROCODES), operado por la Conanp. Las cooperativas de pescadores de la zona también se sumarán a las tareas de limpieza.