La biodiversidad de los océanos
No decimos nada nuevo avisando de que los océanos del mundo corren el riesgo de entrar en una fase de extinción de especies marinas. Un hecho que podría equipararse a la hecatombe que hace 55 millones de años provocó la desaparición de la mitad de los peces de aguas profundas, sería un desastre para la biodiversidad de nuestro planeta.

Diversos científicos aseguran que existen sólidas pruebas de que en los océanos se están muriendo y que podría haberse dado ya los primeros pasos hacia una extinción de importancia mundial sin precedentes en la historia de la humanidad, cuyo principal detonante de este catastrófico suceso ha sido el incremento de las emisiones de gases contaminantes como el CO2.

Al parecer la asimilación de carbono en los aguas oceánicas ha ido aumentando en los últimos años mayores, algo que podría ocasionar una extinción en masa de especies marinas y la decoloración de los corales en los trópicos de todo el mundo. Por otro lado, la sobreexplotación, la contaminación, el calentamiento de las aguas, su acidificación y la falta de oxígeno, son algunos de los muchos factores que han afectado negativamente a la biodiversidad de los océanos.

Tampoco hay que olvidar el aumento del nivel del mar, el deshielo de las capas polares antárticas y la liberación de metano del subsuelo marino, todo ello afecta en gran medida a la redistribución y abundancia de las especies marinas. Los cambios de corrientes y las temperaturas de las aguas perturban además la alimentación de los peces, favoreciendo la proliferación de plancton y organismos de poco valor nutritivo.

Desde aquí queremos instar a que se detengan de inmediato las emisiones de dióxido de carbono por parte de la industria, que se apueste por las energías renovables de una vez por todas, que se controle la sobrepesca, mejorar las áreas protegidas, detener la contaminación marina, vigilar los conductos submarinos de gas y petróleo, los vertidos de aguas y adoptar medidas de prevención de grande catástrofes naturales.