¿Qué es la biodiversidad y cómo medirla?
Como ocurre con tantas otras palabras, el contexto en el que se utilizan determina su significado. En este caso, hablar de biodiversidad es referirnos a las distintas formas de vida en la Tierra, ya sea dentro de un enfoque profano o científico.

También implica aludir no solo a las distintas especies sino a las características de las mismas, a sus relaciones o, por ejemplo, a su diversidad genética y al entorno en el que se encuentran, en cuyo caso habremos de estudiar la diversidad de los ecosistemas.

La popularización del término, procedente del argot científico, ha llevado a utilizarlo en muy distintos contextos y a hacerlo desde nuevos prismas que enriquecen su estudio, pero en todos los casos expresa la variedad o diversidad del mundo biológico.

Origen del término

Si queremos conocer el momento exacto en el que nace la palabra “biodiversidad” hemos de retroceder en el tiempo tres décadas. Fue en 1986, en la primera edición del Fórum Americano sobre Diversidad Biológica, organizado por el National Research Council, NRC donde el biólogo Edward Wilson empleó la expresión en lugar de la conocida expresión “diversidad biológica”.

A partir de entonces, su uso se extendió a nivel mundial en el ámbito científico, político, entre activistas ambientales y la ciudadanía en general.

¿Qué es la biodiversidad y cómo medirla?

¿Diversidad biológica es biodiversidad?

Ambos términos son sinónimos, si bien la aparición de la contracción amplió el significado de la expresión “diversidad biológica”. Antes de surgir el término “biodiversidad” se consideraba sinónimo de riqueza de especies, incluyendo el concepto de diversidad genética para finalmente, en 1986, abarcar también la diversidad ecológica.

La especie, la medida de la biodiversidad

Como es bien conocido, la especie es un concepto central de la biología. También es un elemento esencial para el activismo, y en ella basan buena parte de sus investigaciones, actuaciones y reivindicaciones.

¿Qué es la biodiversidad y cómo medirla?
En concreto, se estudia la riqueza de las especies (su número) para medir la biodiversidad en un área determinada, así como para establecer comparaciones entre regiones o, por supuesto, para determinar qué especies están amenazadas. Se trata, en suma, de la medida general más básica y funcional.

Sin embargo, como tal, la riqueza de especies es una medida incompleta de la biodiversidad. Entre otros problemas, no permite tener una visión completa de la biodiversidad. Entre otros inconvenientes, por ejemplo, no pueden realizarse comparaciones acerca de la diversidad geográfica.

¿Qué es la biodiversidad y cómo medirla?
Esta falta de unidades de medida acabó englobando otras muchas. Más allá de las especies o de la riqueza de especies se ha introducido el concepto de las especies endémicas y de las diferencias entre especies, nuevas y complementarias maneras de medir la biodiversidad.

Otros conceptos que ayudan a medirla

El conocimiento de las especies, tanto su definición como su organización taxonómica nos ayuda a conocer las relaciones entre organismos. Además de permitir trazar una línea evolutiva, nos indica las similitudes y diferencias entre ellas.

Básicamente, podemos afirmar que cuanto más distintas sean las especies más biodiversidad habrá en un determinado hábitat o ecosistema. Gracias a su clasificación, por lo tanto, mejoramos la herramienta de la biodiversidad. No en vano, puede utilizarse la mayor o menor afinidad entre especies o la importancia ecológica de unas u otras a la hora de decidir qué zonas son más valiosas que otras en cuanto a su biodiversidad.

A partir de los resultados obtenidos se pueden planear campañas de preservación que favorezcan más a determinadas áreas. En especial, será de gran utilidad práctica cuando los recursos escaseen y haya que decidir dónde invertirlos.

¿Qué es la biodiversidad y cómo medirla?
Otros conceptos que ayudan a medir la biodiversidad se refieren a la diversidad genética o, entre otros, a la diversidad de los ecosistemas. Mientras el primero se refiere a la reserva de diversidad genética que comparte cada especie, así como a sus variaciones en función de la dispersión geográfica o al fenómeno conocido como erosión genética, que conlleva la pérdida de la misma.

Por su parte, la diversidad de los ecosistemas y hábitats es otra clave para definir mejor la biodiversidad. Existen diferentes maneras de clasificarlos, y también varían los factores que se consideran, como por ejemplo el clima, la vegetación o la diversidad de especies.

Objetivo: preservar la biodiversidad

La gran preocupación de un amplio sector de las ciencias biológicas está relacionada con la extinción de especies, si bien su contribución se realiza desde un enfoque multidisciplinar. Conservar la biodiversidad requiere tanto detener la pérdida de hábitat como acabar con problemas relacionados con el cambio climático o, por ejemplo, la caza.

Aunque es ley de vida que muchas especies desaparezcan, actualmente sufrimos una merma de las mismas acelerada, consecuencia de una dramática e imparable intervención del ser humano. La ciencia nos advierte no solo que estamos acabando con especies clave como los polinizadores, sino que estamos al borde de la sexta gran extinción.

¿Qué es la biodiversidad y cómo medirla?
Según concluyó un estudio estadounidense publicado en la revista Science, la biodiversidad está al borde del colapso, fundamentalmente porque desde que el ser humano existe las especies vegetales y animales desaparecen cada vez más rápido.

Además, hay que tener en cuenta que la desaparición de las especies implica el desequilibrio del ecosistemas, hasta el punto de poder producirse desapariciones en cadena. Al más puro efecto dominó, y el ser humano solo es una pieza más que caerá. El socorrido ejemplo de las abejas es suficiente para entender hasta qué punto dependemos de la Naturaleza para sobrevivir. Como dicen los científicos, una y otra vez, de nosotros depende salvarnos o condenarnos.