La biomasa mal gestionada es un problema medioambiental
GVEP (Global Village Energy Partnership) ha realizado un estudio analizando el potencial de las empresas de briquetas (conglomerado de madera u otro tipo de biomasa) en Uganda para solucionar los problemas de sostenibilidad en el mercado de combustibles de biomasa en el país. El estudio investiga las condiciones en las que los productores de briquetas, tanto a pequeña como a media escala, operan en Uganda y examina su potencial de crecimiento.

El estudio presenta algunas conclusiones. La demanda de leña para la energía en Uganda supera la oferta de biomasa, lo cual resulta en un déficit que está ocasionando una grave y rápida deforestación. Por otra parte, el precio cada vez más alto del precio del carbón constituyen en argumento económico para que las empresas de briquetas suministren a mercados nacionales e internacionales.

Un gran número de empresas de briquetas que suministran a los mercados nacionales utilizan polvo de carbón vegetal reciclado como materia prima, lo cual representa una dependencia insostenible en el comercio del carbón. El desecho seco y orgánico proveniente de residuos sólidos urbanos y residuos agrícolas, ofrece un suministro más sostenible de materias primas. Hay que buscar la manera de que el sector sea sostenible. Si no, el resultado puede ser más grave que usar carbón.

La organización GVEP ha encontrado que los residuos sólo podrán contribuir con un máximo del 6% del consumo total de madera en Uganda. Por tanto, no pueden ser la única solución para abordar los problemas de sostenibilidad en cuanto a recursos de biomasa en Uganda.

Otros retos que pueden limitar el crecimiento de los pequeños productores de briquetas son la capacidad de mantener la calidad del producto, tener acceso a la tecnología apropiada, limitaciones en el suministro de materia prima, la superación de barreras por parte del consumidor y el acceso a la financiación necesaria.

Las empresas de briquetas en Uganda pueden ser financieramente sostenibles. Pero, para ello, hay que dar una seguridad a los inversores y el proceso tiene que ser sostenible. Si no, dentro de unos años, no habrá más residuos ni madera que quemar.