La cadena de distribución Waitrose manda sus residuos a plantas de energía renovable y compostaje
Waitrose es una cadena de tiendas del Reino Unido que acaba de anunciar que ninguna de sus sucursales (casi trescientas) enviarán sus residuos alimentarios a los vertederos. En vez de eso, se enviarán a plantas de digestión anaeróbica o a instalaciones para compostaje. La iniciativa de evitar el envío de desperdicios a vertederos se ha alcanzado tres meses antes de lo previsto y culmina un plan que comenzó en 2008.

La empresa llegó, hace cuatro años, a un acuerdo con la compañía de reciclaje Cawleys. Desde entonces ha estado trabajando con este especialista en gestión de residuos para asegurarse de que todas las tiendas trasladan los desechos a plantas de digestión anaeróbica o a plantas de compostaje.

Con la medida, se conseguirá reducir las emisiones de efecto invernadero y, al mismo tiempo, se producirá energía limpia y fertilizante ecológico. La mayoría de sus desechos se envían a digestores anaeróbicos, mientras que los envíos a plantas de compostaje sólo se realizan cuando lo anterior no es posible.

Producir energía a partir de residuos es uno de esos procesos llamados win-win, en el que todos ganan: la empresa que los genera y no los desperdicia, la que los aprovecha y toda la sociedad y el medio ambiente, que no se contamina. Una tonelada de residuos sirve para producir 600 kWh de energía renovable, evitando, al mismo tiempo, emisiones contaminantes de gases de efecto invernadero (GEI). Además, se produce un beneficio económico inmediato y se genera empleo.

Por otra parte, la empresa lleva a cabo a otra medida con el objetivo de beneficiar a la sociedad: todas sus tiendas donan sus excedentes alimentarios a grupos comunitarios locales para finales de año, así como iniciativas internas para reducir el desperdicio de alimentos durante la cadena de suministro.

La idea es producir pocos restos de comida, a ser posible, ninguno. Pero, a veces, es inevitable. Se generan algunos excedentes de alimentos que no pueden ser donados a la comunidad. Esos son los que pasan a la digestión anaeróbica, una manera sostenible de evitar que acaben en los vertederos.