La calidad del aire de los interiores también es importante
La calidad del aire en el exterior nos preocupa. Principalmente, en las grandes ciudades. Las industrias contaminantes y los gases emitidos a la atmósfera por los vehículos que abarrotan las calles convierten el aire que respiramos en un grave problema de salud. ¿Pero qué ocurre con el aire interior de las casas y de las oficinas? ¿Es sano el aire que respiramos dentro de los edificios?

La Unión Europea ha hecho un llamamiento para crear un marco paneuropeo con el objetivo de mejorar la calidad del aire en los espacios interiores y evitar de ese modo las iniciativas nacionales que podrían incumplir las reglas del mercado interno. El Ministro belga para el Clima y la Energía, Paul Magnette, ha señalado que, durante mucho tiempo, las políticas europeas se han centrado en la calidad del aire exterior, cuando, en realidad, se pasa, de media, más del 80% del tiempo en interiores. Por tanto, la calidad de este aire tiene un gran impacto en la salud.

La calidad del aire en interiores se ve afectada de forma negativa por el aislamiento reforzado de los edificios y las emisiones dañinas de los materiales de construcción, los aparatos domésticos, los tejidos que se usan en la decoración y el recubrimiento de los suelos. Varios Estados miembro de la Unión Europea ya están tratando este problema. En Francia se están desarrollando indicadores para controlar la calidad del aire en interiores y dispone de un sistema de etiquetado obligatorio para los productos de construcción. También en Alemania se están evaluando los materiales del interior de los edificios desde ese punto de vista. Por su parte, los países escandinavos han optado por un etiquetado voluntario de los productos. En definitiva, cada país tiene su propio modo de afrontar el problema y su propia normativa.

Lo que se pretende, impulsado por la presidencia de Bélgica en la Unión Europea, es unificar todas las iniciativas en un marco estandarizado para evitar cualquier restricción en el libre movimiento de los bienes, un marco que establezca directrices políticas y técnicas para mejorar la calidad del aire en interiores y aglutinar políticas en los ámbitos de la salud, la industria, el medio ambiente y la investigación. También se quiere presentar una estrategia para alcanzar los objetivos de salud medioambiental para 2020.

La idea es crear un criterio paneuropeo para definir la buena calidad del aire en interiores y una lista de sustancias prioritarias para investigar y crear restricciones. Una forma de medir las emisiones de los productos domésticos podría ser a través de los etiquetados ecológicos ya existentes.

Bélgica también desea que la Comisión publique en 2011 un nuevo Plan de Acción Europeo sobre Medio Ambiente y Salud con el fin de tratar la calidad del aire en interiores como algo prioritario. Porque no sólo hay que cuidar la calidad del aire de la calle.