La caza furtiva en España
La caza furtiva es un problema que persiste en España. Recientemente, 48 personas han sido detenidas por la Guardia Civil en varias provincias acusadas de formar parte de una trama que se dedica a la caza ilegal de especies protegidas y cinegéticas. Está claro que hay que tomar cartas sobre el asunto, porque cualquier actuación es poca para frenar la creación de grupos de este tipo, ya sea a gran o pequeña escala.

Desgraciadamente, la figura del cazador furtivo no está mal vista en nuestra sociedad. Este suele ser un tipo de persona que ya sea por enriquecerse o por alardear frente a los demás, se dedica a matar a los animales sin ningún tipo de escrúpulos. Especies amenazadas como el lince ibérico, el lobo o el águila imperial sufren en España por culpa de estos personajes que salen de sus casas por la mañana escopeta en mano.

En España existen grupos de dos o tres personas que durante los fines de semana se van a pueblos con terrenos forestales para cazar muflones y ciervos con rifles con silenciador. Los guardas privados de campo nada pueden hacer para evitar esta matanza, pues si se cruzan por el camino podrían llevarse un disparo sin más. Además, existen los encubridores que están dispuestos a echar una mano a los cazadores para que puedan pasar los dispositivos anti-furtivos que lleva a cabo el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA).

La solución pasa por un control más estricto de este tipo de prácticas. Un control que tiene que estar apoyado por sanciones y penas que disuadan estos comportamientos tan perjudiciales para las especies animales. El Gobierno tiene que tomar cartas en el asunto.