La comunidad científica en contra de la fractura hidráulica
Sandra Steingraber es una científica y ecologista que investiga la relación entre cáncer y el deterioro del medio ambiente. En su libro Living Downstream: An Ecologist’s Personal Investigation of Cancer and the Environment señala que el cáncer y su prevención debería ser tratado como un problema de derechos humanos. Sandra Steingraber se ha posicionado absolutamente en contra de la fractura hidráulica.

El gobernador de Colorado, John Hickenlooper, apoya esta práctica que supone graves perjuicios para el medio ambiente. Dice que la fractura hidráulica (o fracking) se puede hacer con total seguridad. Sin embargo, la comunidad científica lo desmiente.

Según los científicos, la fractura hidráulica, no sólo daña el medio ambiente, contaminando los acuíferos subterráneos, algo sobradamente probado, sino que, además, también podría ser muy perjudicial para la salud de las personas. Varios científicos, apoyados por defensores de los derechos humanos y célebres activistas de la ecología, como el músico Jakob Dylan (el hijo de Bob) o las actrices Daryl Hannah y Mariel Hemingway, van a presentar pruebas científicas en la oficina del gobernador que demuestran que la fractura hidráulica pone en riesgo la salud humana y el medio ambiente. Su principal objetivo, según señalan, es proteger la salud de los niños. El fraking debe ser prohibido.

Según la Asociación de Petróleo y Gas de Colorado, se han producido más de cinco mil derrames tóxicos en lugares donde se lleva a cabo esta práctica sólo en el estado de Colorado. Por otra parte, se libera metano es un potente gas de efecto invernadero, veinte veces más potente que el dióxido de carbono (CO2). Con este tipo de perforación, se escapa este gas, lo que contribuye al cambio climático.

Pero no es el único gas que se libera. También se emiten compuestos orgánicos volátiles y ozono a nivel del suelo. Se contamina para extraer un compuesto que seguirá contaminando cuando se use posteriormente. Un proceso doblemente contaminante, por tanto.

La salud de niños y embarazadas está en juego

Según el estudio que se va a presentar en Colorado, la fractura hidráulica contamina, especialmente, a mujeres embarazadas y niños. Hay pruebas que demuestran la relación entre la práctica del fracking y partos prematuros y asma infantil. En los adultos, puede producir cáncer de pulmón, cáncer de vejiga, ataque al corazón, apoplejía y deterioro cognitivo.

Otro de los gases que se libera es el benceno, que está relacionado con leucemia y defectos en el bebé desde su nacimiento. Un estudio realizado por la Escuela de Salud Pública de Colorado encontró que los residentes del Condado de Garfield que viven en un radio de media milla de un sitio donde se está perforando tienen un 66% más de riesgo de desarrollar cáncer debido a la exposición al benceno en el aire.

La iniciativa es clara, por tanto: mandar un mensaje al gobernador Hickenlooper. Los niños de Colorado no pueden correr el riesgo de poner en peligro su salud. Hay que eliminar de una vez la dependencia ante los combustibles fósiles, una industria que produce cáncer y deteriora el medio ambiente.

La investigación también muestra que el 40% de los trescientos productos químicos que se usan o liberan en la fractura hidráulica son disruptores endocrinos (sustancias químicas que alteran el equilibrio hormonal), mientras que un 30% son cancerígenos, más del 30% impiden un desarrollo normal del niño y el 60% daña el sistema nervioso y el cerebro.

Mientras que el gobernador de Colorado y las empresas que se lucran con el negocio de la extracción de gas y combustibles fósiles aseguran que la fractura hidráulica no supone ningún peligro, pruebas científicas demuestran que es una práctica muy peligrosa para la salud humana. Es una batalla que se lleva a cabo en Colorado, Estados Unidos, pero el problema es global, ya que en muchas partes del planeta compañías energéticas quieren fracturar el interior la tierra para extraer gas natural o petróleo.