La contaminación de los agrocombustibles
Grupos ecologistas han puesto el grito en el cielo. Proponen revisar urgentemente los impactos reales de los agrocombustibles en el cambio climático y en la cadena alimentaria, con el fin de priorizar la eficiencia energética en el transporte. La nueva ley debería tener en cuenta la huella total de carbono de los agrocombustibles mediante la introducción de factores de cambio indirecto del uso del suelo.

Según el informe publicado, los planes para aumentar el uso de agrocombustibles en Europa en los 10 próximos años requerirán el uso de hasta siete millones de hectáreas de nuevo suelo en todo el planeta y eso aceleraría todavía más el cambio climático. Los estudios recientes han demostrado los impactos debidos al cambio indirecto del uso de la tierra que provocan los agrocombustibles.

Según los datos obtenidos, para obtener la materia prima necesaria para cubrir los objetivos de 2020, sería necesario convertir en campos de cultivo y plantaciones una superficie equivalente a 1,5 veces la superficie cultivable de España. Si los miembros de la Unión Europea no cambian sus planes para obtener combustibles para el transporte a partir de cultivos alimentarios, se pone en peligro los bosques y los ecosistemas naturales en muchos países, además de perjudicar la lucha contra el hambre y la injusticia en las comunidades menos desarrolladas.

Si nada cambia, se espera que en 2020 los agrocombustibles proporcionaran el 9,5% del combustible para transporte terrestre. Los resultados podrían ser fatales, estos agrocombustibles emitirán entre 27 y 56 millones de toneladas de gases de efecto invernadero cada año, lo equivale a que hubiese en Europa entre 12 y 26 millones de coches más. ¿No es suficiente para actuar?