La contaminación determinará el clima terrestre durante siglos
Diversos informes han determinado que las emisiones actuales de dióxido de carbono determinarán el clima durante los próximos siglos, todo hace indicar que disminuirán las precipitaciones en la región mediterránea entre un 5% y un 10% por cada grado de calentamiento.

Las emisiones de gases de efecto invernadero debidas a la actividad humana superan en gran medida la cantidad máxima que puede ser absorbida por los sumideros naturales, como los océanos, por lo que aunque se frenará dichas emisiones, no se estabilizarían las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera, sino que seguirían aumentando. En concreto, para estabilizar la contaminación atmosférica habría que hacer reducciones de las emisiones superiores al 80% respecto a las actuales. Lo que se haga a corto plazo respecto a los gases de efecto invernadero determinará el clima terrestre durante siglos o incluso milenios. Por lo tanto es momento de actuar, ya no queda demasiado tiempo, el margen es reducido.

El planeta está entrando en una nueva época geológica, a veces denominada Antropoceno, en la que las actividades humanas controlarán en gran medida la evolución del medio ambiente terrestre.

El impacto es que habrá cambios en las lluvias, los caudales de los ríos, los incendios forestales, las cosechas o la subida del nivel del mar, efectos que pueden llegar a ser muy graves y que afectarán a las futuras generaciones. La concentración actual de CO2 en la atmósfera es de unas 390 partes por millón (ppm), que es el nivel más alto de los últimos 800.000 años, además los datos muestran que el incremento de los gases de efecto invernadero es responsable de la mayor parte del calentamiento que ha sufrido el planeta en el último medio siglo.

Por ejemplo, si las concentraciones de CO2 se estabilizasen a 550 ppm, el planeta se calentaría cerca de 1,6 grados centígrados hasta llegar a ese nivel, pero incluso después seguiría subiendo la temperatura en las décadas y siglos siguientes, hasta alcanzar un equilibrio de calentamiento en torno a los tres grados centígrados. Todo el proceso es muy lento y se deben de tomar medida lo antes posible para frenar los desastres.

A pesar de que se espera que el nivel total de precipitaciones se reduzca considerablemente, en algunas áreas la mayor parte de las precipitaciones se concentrará en lluvias torrenciales. Solamente un calentamiento de uno a dos grados centígrados provocará el aumento de la extensión de los incendios forestales en zonas del oeste norteamericano, en concreto, se multiplicará de dos a cuatro veces. El aumento de tres grados centígrados de temperatura expondrá a muchos millones de personas al riesgo de inundaciones costeras. Si la temperatura llegase a subir cuatro grados, se registrarían períodos estivales bastante más calientes que los actuales, se registrarán temperaturas más altas que las de los veranos más cálidos de las últimas décadas del siglo XX.