La contaminación por nitrógeno afecta a los bosques tropicales
La contaminación por nitrógeno puede estar cambiando la acidez del suelo de las selvas y bosques tropicales. Se ha comprobado en latitudes altas, pero aún no se había demostrado en los bosques tropicales. Hasta ahora nadie había aportado ninguna prueba directa. Pero ha aparecido un artículo de Peter Hietz y otros autores ​​de la Universidad de Recursos Naturales y Ciencias de la Vida de Viena en la revista Science en el que informan de que los niveles de nitrógeno se dispararon en un bosque tropical de Panamá entre los años 1968 y 2007. Algo similar ocurrió en un bosque al otro lado del mundo, en Tailandia.

Para realizar este trabajo, el equipo científico analizó el nivel de nitrógeno de las hojas recogidas en un bosque tropical húmedo de Panamá, en la Isla de Barro Colorado, en 2007, y las compararon con las hojas de herbario recolectadas en el mismo bosque a finales de 1960. También analizaron de forma similar el nitrógeno de los anillos de los árboles de la Reserva de Huai Kha Khaeng, un bosque monzónico cerca de la frontera entre Tailandia y Myanmar.

Este cambio en los niveles de nitrógeno ocurren por las emisiones provenientes de la actividad del ser humano. Implica un enriquecimiento de nitrógeno que se está extendiendo a bosques tropicales y de otro tipo. En especial, el sector energético y la producción de alimentos de manera industrial son dos de los sectores que más contaminación de nitrógeno producen, como óxido de nitrógeno de las centrales de carbón y de los tubos de escape de los coches diésel o el amoníaco de los fertilizantes sintéticos y las emisiones del ganado. Una vez liberados, los átomos de nitrógeno reactivo en estos compuestos pueden rebotar en la tierra, el aire y el agua, y terminar a decenas de cientos de kilómetros de distancia.

Si ese nitrógeno llega a los bosques tropicales, los fertiliza. Ese aumento de nitrógeno exterior afecta a las ventajas competitivas de estos árboles y provocan que sean menos comunes, cambiando la composición de las comunidades tropicales, ha apuntado Ben Turner, uno de los expertos que ha participado en el estudio. En Panamá, a pesar del aumento de nitrógeno y de dióxido de carbono en la atmósfera, los árboles no están creciendo más rápido.

Si los árboles cuentan con mucho nitrógeno y CO2, que podríamos considerar parte de su dieta, no se esforzarán por fijar tanta cantidad.