La contaminación puede provocar un infarto seis horas después
Ya sabemos que la contaminación de las grandes ciudades supone un grave riesgo para la salud de los estresados urbanitas. Respirar el humo que sale de los coches puede provocar graves enfermedades en las vías respiratorias, en los pulmones, ataques al corazón, etc. Pero lo que no sabíamos, hasta ahora, es que los ataques al corazón se pueden producir hasta seis horas después de haber respirado ese humo.

Así lo confirma un estudio publicado en el British Medical Journal, que descubrió que los altos niveles de contaminación aumentan el riesgo de sufrir un ataque al corazón, siendo la principal causa la exposición a partículas contaminantes y, en particular, al dióxido de nitrógeno que expulsan los automóviles, es decir, la contaminada atmósfera urbana. Vivir en una gran ciudad puede perjudicar seriamente su salud.

Seis horas después de inhalar el aire viciado de una gran ciudad tomada por los coches aumenta un 1,3% el riesgo de sufrir un infarto al corazón. Además, adelantan, si una persona va a tener un ataque al corazón, en un par de horas ese ataque. Este fenómeno lo llaman “desplazamiento a corto plazo por efecto de la contaminación”.

Krishnan Bhaskaran y seis colegas de la London School of Hygiene and Tropical Medicine han analizado para llevar a cabo el estudio 79.288 ataques al corazón producidos en quince áreas urbanas de Inglaterra y Gales entre 2003 y 2006. También examinaron la cantidad de contaminación que se produjo en las áreas en las que los pacientes sufrieron su ataque al corazón, revisando los datos del Archivo Nacional de la Calidad del Aire del Reino Unido.

Los investigadores estudiaron los niveles de monóxido de carbono, dióxido de azufre, el ozono, las partículas contaminantes conocidas como PM10 y el dióxido de nitrógeno o NO2. De todos estos gases perjudiciales para el medio ambiente y el ser humano, los contaminantes asociados al tráfico, es decir, las partículas PM10 y el NO2, son los que más influyen en el aumento de riesgo de infarto de miocardio y su influencia dura, además, hasta seis horas.

En definitiva, controlar el tráfico en las ciudades es un problema medioambiental, climático y, sobre todo, de salud pública.