La crisis, una oportunidad para mejorar la eficiencia energética de las empresas
Crisis, crisis, crisis. En buena parte del mundo occidental es la palabra más repetida por políticos y periodistas. Pero, como se ha dicho hasta la saciedad (y puede que sea una leyenda urbana), el pictograma japonés para representar el concepto “crisis” es el mismo que el que se usa para representar “oportunidad”. Sea o no cierto, no es un mal concepto.

Si algo hay que cambiar en el sistema económico es todo lo que tiene que ver con aumentar la sostenibilidad y la eficiencia. Para cuidar el medio ambiente, sí, pero también para ahorrar dinero y lograr que la empresa sea más eficiente, más sostenible, en una palabra, un buen negocio a largo plazo.

En realidad, se empezó a hablar de eficiencia y uso racional de la energía en otra crisis, en la del petróleo de la década de los setenta del siglo pasado. Por aquel entonces surgieron las primeras empresas dedicadas a aumentar la eficiencia energética de aparatos y compañías, los pioneros de un nuevo sector, como Circutor, con sede en Terrassa, Barcelona.

Han sido cuarenta años de actividad, en los que la empresa ha diseñado unos 3.000 productos. El sector de la medición de energía eléctrica es la que más aporta a la facturación anual de la compañía. Es una forma sencilla de ahorrar: analizar la red eléctrica para detectar consumos innecesarios y deficiencias que incrementan la demanda y, por tanto, la factura de la luz. La empresa Circutor ofrece contadores de energía, analizadores de redes eléctricas, transformadores de corriente o programas informáticos específicos para realizar estos controles.

Otro método de ahorro puede conseguirse a través de la depuración de la corriente eléctrica y, específicamente, de las perturbaciones que se producen en la misma. Es energía que se “desborda” y se pierde.

Circutor ha instalado sistemas para analizar edificios como el Burj Khalifa de Dubai (en la imagen), la torre más alta del mundo. Allí hay 450 analizadores que miden el consumo energético del mastodonte. También han instalado equipos en un centenar de aeropuertos, como los de Hong Kong o Tenerife; en hospitales, como el International Medical Centre de Arabia Saudí o el Hospital de Navarra; en instalaciones deportivas, como el Olimpic Stadium de Sydney o el Nou Camp de Barcelona; en universidades como la de Northumbria, en el Reino Unido y la Pablo Olavide de Sevilla; cadenas de supermercados, torres de comunicaciones, bancos, fábricas y compañías eléctricas.

Ahorrar energía es un negocio. Más aún en tiempos de crisis.