La cumbre ambiental Río+20 deja 60 toneladas de basura
No quiero ser mala, así que seré malísima y aprovecharé el tema de la noticia para decir que tan desperdicio es la ingente basura generada durante los tres días de la cumbre medioambiental Río+20 como el resultado de de la misma.

Y por favor, que nadie me malinterprete, porque esto no lo digo sólo yo. Un par de días después de su clausura, es un clamor general que la cumbre no pasará a la posteridad, precisamente, por haber conseguido acuerdos que comprometan a los países a caminar hacia una economía verde, es decir, sostenible. Todo lo contrario, si por algo se caracteriza esta cumbre es por hacer vagas promesas de un futuro mejor y, dicho sea de paso, también por haber levantado montañas de basura. Así es, la friolera de 60 toneladas es la cantidad de desechos que ha generado el evento, aunque es una cifra muy inferior a las por ejemplo 370 toneladas dejadas en la playa de Copacabana dejadas por dos millones de personas que participaron en la última fiesta de fin de año en Río de Janeiro.

Justo es reconocer, por otra parte, los esfuerzos de la ONU y de las ONGs para ahorrar papel (distribución de documentos vía digital) o para contaminar lo menos posibles (se usaron vasos reciclables) durante la cita, que reunió a cerca de un centenar de jefes de Estado y de Gobierno en la capital brasileña.

De poco sirvió que la ONU, organizadora de la cumbre, también planeara su representación en la conferencia mundial intentando dejar la mínima huella de carbono. Para la Cumbre sobre el Desarrollo Sostenible redujo su delegación a 1.400 funcionarios por razones económicas y ambientales, tantísima gente no podía dejar de contaminar a lo grande. Su huella estuvo en torno a las 3.600 toneladas de dióxido de carbono (CO2), que es el principal gas invernadero causante del cambio climático.

Las cifras se disparan si además consideramos que a esta reunión han asistido más de 50.000 personas, eso sin contar la movilidad, actividades y movilizaciones relacionadas con su celebración. Visto desde este perspectiva, la cumbre de la sostenibilidad ha sido más insostenible que sostenible, y en resultados más negra que verde. Porque, perdonadme el símil de nuevo, las conclusiones también están para tirar a la basura.