La Cumbre de Río+20 será un fracaso
Ya queda menos para el comienzo de la próxima Cumbre de la Tierra Río+20. Se celebrará del 20 al 22 de junio de 2012, en Río de Janeiro, Brasil. Es un nuevo intento de Naciones Unidas para avanzar sobre el compromiso de los Estados y la comunidad internacional en los grandes cambios ambientales de este nuevo siglo XXI. Se celebra veinte años después de la primera cumbre de Río de Janeiro y diez años después de la de Johannesburgo.

Naciones Unidas invita a los Estados, a la sociedad civil y a los ciudadanos a sentar las bases de un mundo de prosperidad, paz y sostenibilidad. ¿Servirá para algo? Muchos temen que no. Algunas organizaciones ambientalistas se muestran escépticas ante la utilidad de la cumbre. El cambio climático, la economía no sostenible, la moratoria contra las energías renovables, la permisividad ante la contaminación del aire, la pérdida de biodiversidad, son algunas de las razones que no invitan al optimismo. Muchas cumbres, pero pocos actos y medidas útiles y efectivas.

La organización SEO/BirdLife hace un llamamiento a la responsabilidad en esta próxima cumbre de la Tierra, la cumbre de Río+20. Se celebra en una situación mucho más grave que la de hace veinte años. Por tanto, la primera cumbre no solucionó nada, ni tampoco la segunda.

La pobreza y el acceso a recursos básicos para la vida siguen siendo los grandes problemas sin resolver que, además, se ven agravados por el fenómeno del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y los problemas de deforestación y contaminación.

Las negociaciones se centrarán, principalmente, en dos temas clave: la economía verde y el marco institucional necesario para un desarrollo sostenible. La economía verde debe reconocer el papel y el valor de los ecosistemas bien conservados y gestionados para garantizar el bienestar de las personas y evitar su mercantilización. ¿Es posible en el sistema económico mundial, capitalista, neoliberal, global, donde los mercados, no sólo están por encima de los ciudadanos, sino incluso por encima de los propios gobiernos elegidos democráticamente?

Por otra parte, el actual modelo de crecimiento es limitado. Hay que avanzar hacia un sistema que sirva primero a las personas y al medio ambiente, y deje de lado el beneficio económico sin límite.

¿Serán capaces las instituciones internacionales de llegar a algún acuerdo vinculante ante estos graves problemas? No es posible cuando esas instituciones internacionales no son transparentes, no permiten la participación de la sociedad ni tienen capacidad de sanción.

La cumbre de Rio+20, como todas las cumbres, está abocada al fracaso.