La descontaminación de Fukushima también puede dañar al medio ambiente
Tras la catástrofe nuclear de Chernóbil, el Gobierno soviético decidió evacuar durante años la zona. Muchas plantas y animales que vivían cerca de la central nuclear, una zona que no habitan seres humanos y contaminada por la lluvia radioactiva, desaparecieron o quedaron muy dañadas.

Algo similar está ocurriendo ahora en Japón, donde el escape radiactivo que se produjo en la planta nuclear de Fukushima está contaminado grandes extensiones de tierras agrícolas y forestales, aunque no de forma tan grave ni extensa como en Chernóbil. Pero existe una diferencia fundamental en los dos países: la densidad de población. En Rusia se pudo realojar a la población, pero en Japón no hay sitio. Así que el Gobierno japonés ha decidido llevar a cabo un gran plan de descontaminación sin precedentes. Sin embargo, puede terminar dañando al medio ambiente más que la propia radiación.

El gigantesco plan de descontaminación contempla la limpieza de, al menos, mil kilómetros cuadrados de tierra, en gran parte ocupada por bosques y parques. También se limpiarán los edificios y el suelo. Pero, lo más dañino para el medio ambiente será arar la tierra y eliminar las hojas caídas y la maleza del bosque. Todo tiene un loable objetivo, que los habitantes de Fukushima y alrededores puedan volver a sus casas, pero, al mismo tiempo, se crean nuevos problemas ambientales.

Algunas de las partículas radiactivas que los japoneses tratan de eliminar con muy “pegajosas”, es decir, que, para eliminarlas por completo hay que retirar grandes cantidades de tierra, hojas y plantas vivas. Así que, por otra vía, se puede acabar con un paisaje tan desolado como el de los alrededores del Chernóbil. Además, queda por solventar el problema de qué hacer con todos esos residuos, así como valorar si el esfuerzo de trabajo y monetario merece la pena (se prevé que el coste supere un billón de yenes, es decir, unos 10.000 millones de euros).

Por otra parte, los impactos en la salud de una exposición prolongada a bajos niveles de radiación no se conocen con certeza. Algunos científicos creen que incluso a niveles muy bajos puede aumentar el riesgo de cáncer. ¿Quién se va a arriesgar?

Mientras se debate qué es mejor, el plan de limpieza ya ha comenzado. Unos ciento sesenta trabajadores vestidos con monos blancos limpian la aldea agrícola de Kawamata, a una hora al sureste de Fukushima.

Japón ha prohibido la caza de osos y jabalíes, la venta de setas silvestres y el cultivo de arroz en las zonas más contaminadas. Los esfuerzos de Japón de descontaminación se centran especialmente en los radionucleidos de cesio-134 y cesio-137, que tienen una vida media de entre dos y treinta años, respectivamente.