La dieta mediterránea es ecológica
La dieta mediterránea no deja de sorprendernos con sus bondades, y ahora tenemos una razón más para elegirla porque, aademás de ser prácticamente un seguro de vida, igualmente prolonga la salud del planeta. Así lo afirma, al menos, un estudio que pone el enfoque en los beneficios ambientales y en la salud que supone el menor consumo de carnes.

A nivel ambiental, esta dieta reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, eso sí, no en términos absolutos, pues cualquier actividad tiene un impacto ambiental y huella de carbono, sino a nivel comparativo. Así, según un estudio de la Universidad de Minnesota (EE.UU.), si esta dieta se generalizara, las emisiones se reducirían de forma significativa.

Otras dietas eco-amigables

Además de la dieta mediterránea, con más razón, la vegetariana y también la basada en pescado ayudan en este mismo sentido. De acuerdo con el estudio, si adoptáramos estas dietas bajas en proteína animal lograríamos reducir las emisiones en una cantidad equivalente a las emisiones actuales que producen los medios de transporte más habituales, como los coches, camiones, trenes, barcos y aviones.

La dieta mediterránea es ecológica
“Además de aumentar nuestra esperanza de vida una década se puede prevenir un masivo daño medioambiental. Este cambio en la dieta podría evitar la destrucción de bosques tropicales y sabanas de un tamaño equivalente a la mitad de los Estados Unidos”, explica la nota de prensa difundida sobre el estudio, publicado esta semana en la revista Nature.

El estudio concluye que el costo que supone el consumo de carne sumado al problema de la superpoblación mundial no es negociable, pues el planeta está siendo sometido a un grave deterioro ambiental.

Dramática escasez de alimentos

Las tres dietas indicen en un aspecto clave para prevenir una catastrófica situación de inseguridad alimentaria por falta de agua, fundamentalmente. Según advierten los cientíticos del Instituto Internacional del Agua de Estocolmo (SIWI), con el fin de evitar la crisis del agua podríamos vernos obligarnos a llevar una dieta vegetariana en los próximos 40 años.

La dieta mediterránea es ecológica
La advertencia proviene de un trabajo realizado por científicos especializados en la escasez de agua pertenecientes al Instituto Internacional del Agua de Estocolmo (SIWI), en el que se concluye que el imparable aumento de población obligará a reducir el consumo de carne a corto plazo.

Según los expertos, la escasez de agua es un peligro real que puede provocar graves problemas en sólo un lustro, habida cuenta además del aumento de la población, y la solución no es otra que dejar de consumir tantas proteínas de origen animal, sin incluir el pescado, si bien en este punto la sobrepesca sería otro problema que también puede acabar vaciando nuestra despensa marina.

La dieta mediterránea es ecológica
La razón es sencilla: hasta que el ganado se sacrifica hay que alimentarlo con cultivos que requieren grandes cantidades de agua. En este sentido, la dieta vegana, la dieta rica en pescado y la mediterránea ayudan a reducir el porcentaje de las proteínas de origen animal que actualmente consume la humanidad, con lo que las tierras dedicadas a cosechas para alimentar a los animales también menguarían. De acuerdo con los científicos, éste debería disminuir del actual 20 por ciento a un 5 por ciento para poder hablar de sostenibilidad.

Los autores del informe apuntan que adoptar una dieta vegetariana permitiría aumentar la cantidad de agua disponible para los cultivos, además de reducir la emisión de gases de efecto invernadero, pues la ganadería es una importante emisora de gas metano, mucho más contaminante que el Co2.

En una especie de efecto dominó casi diabólico, esa falta de agua y ese exceso de emisiones llevarían a tremebundos efectos en cadena, hasta llegar a comprometer la seguridad mundial por la falta de agua, de alimentos y eventos extremos provocados por el avance del cambio climático.