La enfermería de los animales salvajes del Reino Unido
La asociación británica Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals (RSPCA) tiene como actividad principal recoger y cuidar de los animales indefensos que han sufrido daños, ya sean infligidos por humanos, ya sea de forma fortuita. Este año han tenido mucho trabajo.

Desde una gaviota cuya cabeza estaba envuelta en cinta adhesiva a un zorro que quedó con la cabeza atascada en una regadera, la RSPCA ha recogido y atendido a numerosos animales en sus centros de cuidado.

El año está terminando como empezó: con los problemas que causa el hielo. Muchos cisnes tuvieron que ser rescatados de un lago congelado en Wallasey, cerca de Liverpool. Ya en noviembre un cisne tuvo que ser rescatado de un lago congelado cerca de Burry Port, donde había estado atrapado durante tres días. Las condiciones meteorológicas adversas causan algunas situaciones extremas que ponen en peligro la vida de algunos animales. Pero no siempre es el tiempo el culpable de las desgracias de animales como hurones, erizos, lechuzas o focas .

En esta asociación no siempre tienen éxito en sus acciones: uno de los cisnes rescatados tenía un hilo de pescar tan profundamente incrustado en su pierna que se rompió y hubo que sacrificarle. En otras ocasiones, se logra salvar la vida del animal. En mayo, un ciervo fue rescatado de un tanque de tratamiento de aguas residuales en el que había quedado atrapado. Después de sedarlo, atarlo con cuerdas y recogerlo, fue lavado y llevado al bosque de Warwickshire, donde ahora corre en libertad.

En verano, se produjeron una serie de crueles ataques a gaviotas. Una de ellas fue vista en Rhyl, Gales, con una flecha atravesando su cuerpo. Otra fue encontrada en Plymouth con cinta adhesiva alrededor de su cabeza y su cuello y una tercera fue descubierta en un aparcamiento con un destornillador incrustado en su cuerpo.

Las focas dieron bastante trabajo este 2010. Había un gran número de crías de foca en mal estado. La RSPCA había admitido, hasta noviembre, noventa y cinco ejemplares. La ayuda para tanto “paciente” inesperado provino, no sólo de Gran Bretaña, sino también de lugares lejanos como Suecia o Estados Unidos.

Gamos, zorros y aves manchadas de crudo (entre las que se encotraban un cisne, un zambullidor y quince ánades reales) son otros de los animales curados por esta asociación.