La erupción del Eyjafjallajokull y el cambio climático
Escribo estas líneas el 18 de abril de 2010 y mientras tanto, el volcán Eyjafjallajokull sigue en erupción, desde que ésta comenzó en la medianoche del día 14. La Naturaleza nos da una lección, demostrándonos que somos muchísimo más pequeños de lo que arrogantemente creemos. El espacio aéreo de casi toda Europa está cerrado, algo que hasta hace cuatro días era impensable.

Pero éste no es el único efecto de la erupción, ni tampoco el más importante: El climatólogo de la Universidad de Viena Herbert Formayer, ha declarado a la radio pública austríaca ORF que si las partículas de ceniza del volcán islandés alcanzan la estratosfera, podría producirse “un efecto refrigerador”, ya que las nubes de ceniza, al actuar como una especie de parasol gigante, reducirían la radiación solar. La estratosfera es la segunda capa de la atmósfera y comienza a unos 12 kilómetros de altura sobre la superficie de la Tierra. “A esa altura no hay lluvias que puedan reducir o ‘lavar’ las partículas, por lo que las cenizas pueden permanecer allí durante dos o tres años”, ha dicho el experto vienés.

“Es más o menos la misma situación que ayer, sigue en erupción, sigue habiendo explosiones, sigue emitiendo gas”, ha explicado el profesor de la Universidad de Islandia Armann Hoskuldsson, quien ha añadido que “esperamos que dure dos días o más. No puede seguir a este ritmo durante muchos días. Existe una cantidad limitada de magma que se puede arrojar”. Pero mientras tanto, el viento sigue expandiendo las cenizas.

De producirse un enfriamiento, no sería ésta la primera vez. En 1815 entró en erupción el volcán Tambora, situado en la indonesia isla de Sunbawa. La magnitud de esa explosión fue descomunal, mucho mayor que la actual; el ruido se pudo escuchar a más de 4.500 kilómetros de distancia. Fue la mayor erupción volcánica de los últimos 10.000 años.