La escasez de agua y recursos naturales serán los grandes problemas del futuro
Por desgracia, los dirigentes políticos no piensan a largo plazo ni a escala global, pero, si lo hicieran, deberían preocuparse fundamentalmente por solucionar dos grandes problemas que van a afectar a la humanidad en los próximos años: la gestión del agua y la falta de acceso a los recursos naturales. Así se afirma en un estudio llamado “Riesgos globales 2011” que ha publicado el World Economic Forum.

Según este informe, hay dos factores que van a repercutir gravemente sobre la sostenibilidad: el rápido y continuado crecimiento de la población mundial y el creciente desarrollo económico. Así, la demanda de agua, de energía y de alimentos también crecerán, según estas previsiones, entre un 30 y un 50% en los próximos veinte años. Las matemáticas no fallan: no habrá recursos naturales para tanta gente.

La lucha por los escasos recursos en un futuro cada vez más cercano, en un futuro que cualquier día y sin previo aviso se puede convertir en presente, puede derivar en inestabilidad política y social y, posteriormente, en conflictos geopolíticos y daños irreversibles en el medio ambiente. Tal vez se tenga la impresión de que es una visión algo catastrofista, si no apocalíptica, pero las estrategias políticas mundiales no tienen en cuenta todas estas interrelaciones entre medio ambiente, recursos y estabilidad política y económica. La mayoría de los políticos de todo el mundo centran sus intereses muy lejos de estos asuntos.

El informe señala, además, dos riesgos globales que están irremisiblemente interrelacionados: la desigualdad económica (entre países y entre las clases de un mismo país) y las deficiencias en materia de gobernanza, esto es, que los pueblos disfruten de una democracia real y de las libertades y derechos básicos. Pero se señalan otros riesgos secundarios, como son los desequilibrios macroeconómicos, la economía ilegal y la diferencia en cuanto a acceso a agua, alimentos y energía.

Ya en el final de la lista se encuentran los problemas que medios de comunicación y políticos quieren hacer creer que son los que importan, como la seguridad informática, el rechazo a la globalización o las armas de destrucción masiva.