La futura crisis ecológica y ambiental
La futura crisis ecológica y ambiental tiene que ver con la deforestación, la caza furtiva, la contaminación, la falta de conciencia ambiental y, en general, con un crecimiento insostenible que debería frenar un necesario y todavía inexistente acuerdo climático universal que permita detener el impacto del cambio climático.

En efecto, conseguir un mundo más justo, verde y próspero para todos, es decir, más sostenible, sólo es posible mediante un mayor respeto al entorno (flora y fauna), en dejar de considerarlos recursos que explotar, de forma exclusiva, dejando paso a una filosofía de vida que no fuerce los que los expertos llaman los límites planetarios.

En innumerables casos los recursos se acaban, pues son finitos, y eso supone un problema, pero en otros su abundancia es la raíz misma del problema. Un ejemplo es la insaciable demanda asiática de carbón, que tiene al planeta en jaque, al igual que otros combustibles fósiles no menos importantes, como el petróleo.

Detener el cambio climático

La dependencia del mundo de esta negra fuente de energía no sólo contamina a corto plazo, sino que representa un grave obstáculo, quizás insalvable, para la consecución de los objetivos climáticos. De este modo, si las predicciones no yerran, el carbón sustituirá al petróleo como principal fuente de energía en un futuro no lejano, lo que supondrá un terrible desastre ambiental.

La desesperanza será absoluta a partir de la próxima década, que es crucial para mantenernos por debajo de los dos grados sobre los niveles preindustriales, objetivo fundamental para poder combatir el cambio climático, es decir, para detener su impacto.

De no hacerse, es decir, de no llegarse con urgencia a un acuerdo climático vinculante cumplido a rajatabla, no lograrán evitarse los eventos extremos que ya están produciéndose, como las sequías, inundaciones, olas de calor, incendios forestales, huracanes, tormentas… Resultado: será inevitable una catástrofe ambiental planetaria, según advierte la ONU.

La futura crisis ecológica y ambiental
Pero no sólo eso, porque la salud humana se vería seriamente amenazada, disparándose el número de muertes producidas por la contaminación atmosférica, en buena parte provocada por la quema del carbón. Su letal presencia en el aire que respiramos resultará epidémica a nivel mundial. No en vano, la polución atmosférica será la segunda causa de muerte en el mundo, sólo por detrás de la hipertensión.

Crecimiento insostenible

Son muchas las especies en peligro de extinción que van manteniéndose a duras penas, mientras su número desciende vertiginosamente por reducción del hábitat y por la enconada caza furtiva, entre otros factores. Pero más allá de los casos más mediáticos, en general, tanto la flora como la fauna estarán en jaque en muchos entornos naturales del planeta, cada vez más arrinconados y diezmados a consecuencia de la ambición humana. En particular, son las especies amenazadas más desprotegidas (tigres, rinocerontes, elefantes y un largo etcétera) las que se verán contra las cuerdas o, directamente, las que acabarán borradas del mapa.

La futura crisis ecológica y ambiental
De nosotros depende el futuro del planeta pues, de seguir expoliándolo como hasta ahora, tiene los días contados, al menos tal y como lo conocemos. Según concluyó una reciente investigación internacional llevada a cabo por prestigiosos científicos, el colapso planetario está a la vuelta de la esquina.

Si no lo remediamos, los ecosistemas naturales sufrirán un golpe de efectos irreversibles y el entorno hostil provocará la extinción de la especie humana. Sólo deteniendo el impacto que infligimos a la naturaleza podríamos salvarnos de caer en el fondo del abismo. Según sus pronósticos, en el 2025 habremos acabado con la mitad de los recursos naturales, llegando al 55 por ciento en el 2045, con un imparable aumento que superará los límites biofísicos. Unas previsiones que sólo pueden calificarse de tremebundas.